En este capítulo se abordan, las características hogar-familia, las que no pretenden ser un estudio de familia sino una aproximación a los arreglos familiares y su estructura, siempre valorando las relaciones de parentesco, de cada miembro del hogar con relación al adulto mayor entrevistado, con el objetivo de analizar los arreglos familiares focalizados en la convivencia con cónyuge, hijos y nietos.
Siguiendo los criterios antes enunciados, se construyeron 10 tipos de arreglos familiares, que son los siguientes:
1- Solo
2- Con cónyuge
3- Con cónyuge e hijos
4- Con cónyuge y nietos
5- Con cónyuge y otros
6- Con cónyuge, hijos y otros
7- Con hijos sin cónyuge
8- Con hijos y otros
9- Con nietos
10- Con otros solamente
Cada adulto mayor se ubicó en una de las categorías antes mencionada, de acuerdo con el arreglo familiar de su hogar.
La mayor proporción de adultos mayores vivían con hijos sin cónyuge, los que alcanzaban alrededor de un 33.0 por ciento seguidos por los que vivían con cónyuge e hijos (21.3 %), de conjunto constituían los arreglos familiares más comunes en Ciudad de la Habana, al englobar a más de la mitad de la población estudiada. Con menores proporciones le seguían los arreglos familiares con cónyuge y solos con 11.2 y 10.7 por ciento respectivamente, los que más allá de su peso proporcional guardan un especial significado al estar directamente relacionado con las características de los integrantes de estas categorías desde el punto de vista de salud, económico y afectivo, los que merecen por este motivo un seguimiento y atención especial.
Se puede agregar que dentro de la región y especialmente en el grupo de países participantes en SABE[1], Cuba se encuentra entre los países que presentan las mas bajas proporciones de adultos mayores viviendo solos y con cónyuge a diferencia de otros países como Argentina, Barbados y Uruguay en los que de conjunto estas dos categorías de arreglos familiares sobrepasaron el 40.0 por ciento.
Resulta interesante el hecho de que a continuación de los arreglos familiares antes mencionados, el que continuaba con una más alta proporción fuera el de adulto mayor con otros, lo que permite suponer que si bien en este grupo, existen personas que siempre vivieron con otros, también coexisten con ellos aquellos que al quedar solos por diferentes motivos, adoptan este tipo de convivencia como estrategia para suplir otras carencias, ya sean desde el punto de vista económico o afectivo.
Analizando los arreglos por edad (cuadro 4.1) se encontró que en el grupo 60-74 años las categorías que presentaban un mayor peso fueron: con hijos sin cónyuge (30.1 %) y con cónyuge e hijos (26.4 %); en cambio para el grupo de 75 y más las categorías que presentaban un mayor peso fueron: con hijos sin cónyuge (38.7 %) y con otros solamente, con casi un 12 por ciento.
Por género se presentaron diferenciales interesantes, alrededor del 44 por ciento de las mujeres vivían con hijos sin esposo, y en segundo lugar con similar proporción (11.8%) estaban las que vivían solas y las que lo hacían con esposo e hijos. En los arreglos de los hombres prevalecieron los que vivían con esposa e hijos (35.1%) y en segundo y tercer lugar con algo más del 15 por ciento los que lo hacían con esposa y con hijos sin esposa.
Por sexo y edad se obtuvo que vivían más mujeres solas que hombres en ambos grupos de edad, así como en la categoría con hijos sin cónyuge, en una frecuencia de mujeres respecto a los hombres de más del doble. En cambio ellos se concentran en la categoría con esposa e hijos en ambos grupos de edad, siendo las proporciones significativamente superiores a las que mostraron las mujeres y especialmente en el grupo de 75 y más.
Resumiendo el análisis sobre los adultos mayores que vivían en pareja (solo la pareja o con otros) cabe resaltar que los ancianos comprendidos en el grupo de 60-74 años presentaron mayores proporciones viviendo en pareja (45.1%) que aquellos del grupo de 75 años y más, de los que solo vivían en pareja un 23.4 por ciento. Por sexo se observó que la primacía viviendo en pareja correspondía a los hombres, que alcanzaban casi un 62.0 por ciento a diferencia de las mujeres con solo un 22.3 por ciento.
Por estado conyugal (cuadro 4.2) se constató que casi las tres cuartas partes de los ancianos solteros de Ciudad de La Habana vivían con otros, lo que resulta coherente con los resultados que muestra la población total, en la que este tipo de arreglo familiar aparece en quinto lugar después de aquellos cuyas proporciones indican que son los arreglos familiares más comunes entre la población adulta mayor de Ciudad de La Habana. Como era de esperar una ínfima proporción de solteros declaró descendencia y residían con ella.
Entre los ancianos casados o unidos, las proporciones indicaron que los arreglos más comunes resultaron ser los que viven con cónyuge y con cónyuge e hijos, con 28.1 y 52.9 por ciento respectivamente.
Para los ancianos divorciados o separados así como para los viudos, los arreglos con más elevada proporción fueron aquellos clasificados con hijos sin cónyuge y solos con 50.9 y 23.8 por ciento respectivamente en el caso de los divorciados o separados y 59.2 y 12.1 por ciento respectivamente en el caso de los viudos.
Por nivel educacional (cuadro 4.3) se obtuvo que para los ancianos con nivel educacional primario, medio y universitario, en los arreglos familiares con cónyuge e hijos y con hijos sin cónyuge se concentraron las mayores proporciones de adultos mayores por lo que resultaban los más comunes y solo en el caso de los ancianos sin escolaridad, predominaron los arreglos con hijos sin cónyuges y con hijos y otros. Las proporciones en que se encontraban los arreglos familiares varían dentro de cada nivel educacional.
Otro de los aspectos investigados en la encuesta y que tuvo particular importancia resultaron ser las redes de apoyo familiar y social. En este acápite se recogieron a partir de un grupo de preguntas de la sección G del cuestionario básico, no solo las ayudas recibidas por los ancianos por parte de sus familiares o amigos convivientes y no convivientes o instituciones de la comunidad, sino también las brindadas por ellos, pues al anciano suele vérsele como alguien desvalido y desprotegido a quien solo debe brindársele ayuda sin tener en cuenta que mientras las personas se encuentran aptas física y mentalmente también aportan a familiares, amigos y a la sociedad en general, trabajo, conocimientos, servicios y otros; tratándose en la mayoría de los casos de un intercambio de ayuda.
El tema de las redes de apoyo y las transferencias, aparte de novedoso, reviste dentro del marco del estudio del envejecimiento una importancia especial, ya que permite no solo un acercamiento a la dinámica de como viven nuestros adultos mayores, sino que provee la información necesaria para la adopción de programas y políticas encaminados a atender las demandas de este creciente segmento de la población.
Las redes de apoyo se estudiaron referidas a las transferencias de ayudas que recibe de cada uno de los miembros de su hogar en cuanto a dinero, servicios[3], dándole “cosas”[4], o ayuda de otro tipo. Además se preguntó con relación a cada miembro del hogar, si el adulto mayor le brindaba ayuda y de qué forma, añadiéndole a la clasificación anterior, el cuidado de niños,
También se estudiaron las trasferencias que tienen lugar fuera del ámbito del hogar, con los hijos, hermanos, otros familiares y amigos y con la comunidad. A estas transferencias se añadió como forma de ayuda el recibir compañía de hijos fuera del hogar, y para los hermanos, otros familiares y amigos el dar o recibir compañía. De las redes de apoyo se presentan: el tipo de ayuda, quiénes la dan y quiénes la reciben de este, la cantidad de tipos de ayudas, y el tamaño de la red.
La captación de la información sobre las transferencias se realizó a partir del reporte de hasta tres ayudas tanto para recibir como para dar ayuda, aplicándose la clasificación que se presenta en el anexo general “Metodología empleada para clasificar los tipos de ayudas recibidas o brindadas para evaluar las Redes de Apoyo y Transferencias Intergeneracionales”.
El análisis de las transferencias se realizó sobre la agrupación de las ayudas que se presenta en el Gráfico 4.1, donde se puede apreciar que se consideraron las transferencias al interior del hogar con los Hijos y con otros familiares o amigos co-residentes, con los hijos no co-residentes, con otros familiares o amigos no co-residentes, con los hermanos y con instituciones de la comunidad.
Gráfico 4.1 Transferencias
El 93 por ciento recibía ayuda, en primer lugar en servicios, en segundo “cosas”, en tercero dinero, y en último lugar se encontraba compañía, estando subestimada dado que no se indagó de los co-residentes como se puede apreciar en el gráfico 4.2.
La ayuda la recibieron en primer lugar de los co-residentes (84 %), predominando la ayuda de otros co-residentes sobre los hijos; en segundo lugar ayudan los hijos que viven fuera del hogar, le siguen los hermanos, los otros familiares y amigos, y en último lugar la comunidad, como se aprecia en el gráfico 4.3.
Se considera que las ayudas de la comunidad están subestimadas. Para estudios futuros las preguntas deben enfocarse con más precisión las acciones que se están dando en nuestra realidad social, como los “Círculos de Abuelos”, donde los adultos mayores realizan numerosas actividades (ejercicios, paseos, etc.), y las “Casas del Abuelo” que brindan atención, cuidados, etc. (cuadro 4.4).
Gráfico 4.2 Transferencias recibidas por los adultos mayores

Los hijos que co-residen ayudaban fundamentalmente en servicios y “cosas” y los hijos fuera del hogar en dinero y “cosas”. Los otros co-residentes ayudaban en servicios y “cosas”. Los hermanos y otros familiares y amigos que no convivían ayudaban en menor escala, básicamente con “cosas” y dinero y la comunidad en bajos porcentajes con servicios y “cosas” fundamentalmente como se puede ver en el gráfico 4.4 de los perfiles de quienes ayudan.
Gráfico 4.3 Composición de la red de las transferencias recibidas por los adultos mayores

Aspectos de interés que quedan por investigar serían, el nivel de satisfacción de las ayudas recibidas y las necesidades que pudieran tener no cubiertas los adultos mayores.
Gráfico 4.4 Perfiles de las transferencias recibidas por los adultos mayores, según de quién reciben la ayuda

El 7 por ciento de los adultos mayores no recibía ayudas, y en el grupo de mayor edad que más lo necesitaba disminuyó a un 5.5 por ciento (cuadro 4.5). En el análisis predominan los que reciben tres tipos de ayuda en todos los grupos de edad.
Cuando se analiza por sexo (cuadro 4.6) hay diferenciales: predominan los porcentajes de tres y cuatro ayudas en las mujeres, mientras que en los hombres son los de dos y tres ayudas, en general las mujeres reciben más tipos de ayudas.
El 78 por ciento brindaba alguna ayuda, en primer lugar en servicios, en segundo “cosas”, en tercero dinero, en cuarto cuidado de niños y en último lugar se encontraba compañía, esta categoría está subestimada como ya se mencionó, dado que no se indagó de los co-residentes como se puede apreciar en el gráfico 4.5.
Gráfico 4.5 Transferencias dadas por los adultos mayores

Al igual que en el análisis de las ayudas recibidas predominaban las correspondientes a los co-residentes aquí también ellos son en mayor medida a los que va dirigida la ayuda que dan los adultos mayores (72 %), (cuadro 4.7). Le siguen en orden decreciente: hijos fuera del hogar, los hermanos, otros familiares y amigos y casi insignificante las ayudas a la comunidad, como se puede apreciar en el gráfico 4.6, lo cual igualmente es posible considerar que esta subestimado, por las razones apuntadas en 4.2.1.
Gráfico 4.6 Red de Transferencias para brindar ayuda de los adultos mayores

Con relación a los hijos co-residentes predominaron las ayudas dadas en servicios y le seguían en orden de importancia las “cosas”, a los hijos que viven fuera, las ayudas van dirigidas en primer lugar a las “cosas” y luego a los servicios.
El resto de los co-residentes se comportaron igual que los hijos dentro del hogar, pero en mayor magnitud ambos tipos de ayudas, o sea los servicios y “cosas” y hasta en el dinero fue mayor el porcentaje de los que brindaron ayuda a otros co-residentes que a los hijos. Las ayudas a hermanos y otros familiares y amigos fueron en mayor magnitud “cosas”.
Cuando se analizan las ayudas dadas (cuadro 4.8), se observa en primer lugar, que a medida que aumenta la edad lo hace también el porcentaje de personas que no brindan ayuda, como era de esperar ya que son los más viejos los que empiezan a requerir precisamente la ayuda de los demás.
El porcentaje de mujeres que no dan ayudas es superior (cuadro 4.9), esto pudiera explicarse porque a medida que avanza la edad la sobrevivencia femenina es mayor y además las mujeres presentan más dificultades en las Actividades Básicas de la Vida Diaria y en las Actividades Instrumentadas de la Vida Diaria, además la situación económica de las mayores es más desfavorable, ya que tuvieron menor participación en la actividad laboral remunerada. La cantidad de tipos de ayuda dadas más frecuente en ambos sexos es de tres ayudas.
Los adultos mayores reciben en primer lugar servicios y en segundo lugar “cosas” (cuadro 4.10). Las mujeres reciben en general más ayudas y la proporción de mujeres que reciben “cosas”, dinero, y compañía es mayor; sin embargo los hombres reciben más servicios y otras ayudas.
En relación a las ayudas dadas por los adultos mayores la proporción de hombres que brindaba alguna ayuda es mayor. Los hombres se encontraban en mayor proporción al dar dinero y “cosas” y las mujeres predominaban cuando las ayudas fueron, dando compañía, otras ayudas y cuidado de niños. Con relación a los servicios fueron casi iguales.
A medida que aumenta la edad crece la proporción de adultos mayores que recibían alguna ayuda, y similar comportamiento se encontró para cada tipo de ayuda. La capacidad de dar ayuda disminuyó como era de esperar a medida que la edad aumentaba (cuadro 4.11).
Por la magnitud de las proporciones de adultos mayores que recibían ayudas y de los que brindaban ayudas, fue posible inferir que el nivel de intercambio o reciprocidad en la red de apoyo de los adultos mayores era significativo. A continuación se analiza como se desarrollaba el intercambio de acuerdo con las ayudas recibidas, cuales eran las ayudas dadas y después la proporción de personas que intervenían en recibir y dar, sólo en recibir, sólo en dar y aquellos que no participaban en las transferencias (cuadro 4.12).
En general para cualquier tipo de ayuda recibida, las ayudas que se brindaban están en el mismo orden pero en diferente magnitud: 1ro Servicios, 2do Cosas, 3ro Dinero, 4to Cuidado de niños, 5to Otra ayuda y 6to Compañía. Solo cambió los que recibían otro tipo de ayuda.
Comparando hombres y mujeres, se obtuvo que las mujeres independientemente del tipo de ayuda que recibían, brindaban en mayor proporción que los hombres: cuidado de niños y compañía.
Los hombres independientemente del tipo de ayuda que recibían brindaban en una mayor proporción que las mujeres dinero, siendo la diferencia casi del doble, también brindaban en mayor proporción servicios y cosas.
Los adultos mayores que recibían compañía, declararon dar compañía en mayor proporción que los que recibían el resto de las ayudas. Puede interpretarse que la valoración que perciben los adultos mayores es que, cuando reciben compañía también la están dando.
Para profundizar en el análisis se determinaron los que sólo recibían ayuda, sólo brindaban, los que recibían y brindaban a la vez, y los que no participaron en las transferencias (cuadro 4.13).
La proporción de adultos mayores que solo recibían ayudas fue mayor que la proporción de los que solo brindaban, aunque ésta última es más alta de lo que se podía esperar, la reciprocidad en los intercambios fue muy alta, (tres cuartas partes de de la población), como se puede observar en el siguiente gráfico.
Gráfico 4.5 Rol de los adultos mayores en las transferencias

Además se observa que hay un 5 por ciento de personas que no participan en las transferencias de ayudas, predominaron los hombres en todos las grupos de edad. Esta subpoblación también debe ser estudiada a fin de caracterizarla y determinar si es una población en situación de riesgo.
La disponibilidad de una red de apoyo es muy importante entre los adultos mayores, no solo por el aspecto de las transferencias de ayudas materiales y de servicios o económicas sino fundamentalmente por el aspecto emocional. La extensión de la red se analiza en dos sentidos, la red como fuente de apoyo que reciben los adultos mayores y la red de la que disponen para brindar su ayuda. La red que recibe la ayuda del adulto mayor a partir de determinado momento puede ser la fuente de apoyo futuro.
El análisis del tamaño de las redes de apoyo que presentaban los adultos mayores para recibir ayuda se realizó con las frecuencias simples de cero a 4 y 5 o más por ser los menos representados. El tamaño más frecuente de la red de apoyo fue de 2 personas, le siguió el tamaño 3, como se puede observar en el Gráfico 4.6. Esto se mantiene para todos los grupos de edad, para las mujeres y los hombres más viejos. Los hombres en general y los más jóvenes tienen más frecuentemente redes de menor tamaño, (cuadros 4.14 y 4.15).
Gráfico 4.6 Tamaños de las redes de los adultos mayores

Las personas que no cuentan con red de apoyo son el 7 por ciento; va disminuyendo con la edad, y se concentran entre los solteros y los separados o divorciados.
En las mujeres hay un 6 por ciento que no tienen red de apoyo, disminuyendo con la edad, y en los hombres es de un 8 por ciento, es decir que los hombres están en desventaja y sobre todo los de 65 a 74 años. Ellos son en gran mayoría solteros, separados, divorciados o viudos.
El análisis del tamaño de las redes de apoyo que presentaron los adultos mayores para brindar ayuda se realizó con una clasificación similar a la de las redes de recibir ayuda (cuadros 4.16 y 4.17).
El tamaño de red más frecuente para brindar ayuda es de una persona como se puede ver en el gráfico 4.6.
Los que no tienen red ascienden al 22 por ciento, siendo en las mujeres una cuarta parte de las mismas (25 %), en el caso de los hombres no llegan al 18 por ciento. En general los hombres tienen una red para dar ayuda mayor. Hay una tendencia como es de esperar a que aumenten con la edad las personas que no pueden dar ayuda por el deterioro físico y psíquico.
De los que no tenían red para dar ayudas fueron básicamente personas que nunca estuvieron unidas o eran viudos, en el caso de los hombres, en segundo término se encontraban los separados o divorciados. Los que tenían redes más extensas fueron los casados o unidos y las más pequeñas fueron los solteros.
Las características demográficas y socioeconómicas consideradas son: sexo y edad, estado conyugal y nivel de escolaridad, organizadas según los que recibían y brindaban ayuda por:
Hijos co-residentes e hijos no co-residentes
Hermanos
Otros (familiares o amigos) co-residentes
Otros (familiares o amigos) no co-residentes
Comunidad
En el anexo general metodológico se encuentra la Metodología empleada para clasificar los tipos de ayudas recibidas o brindadas para evaluar las Redes de Apoyo y Transferencias Intergeneracionales, donde se explica como se operacionalizaron las variables utilizadas en este análisis.
Recibe Ayuda de hijos que co-residen
Atendiendo a los tipos de ayuda que ellos reciben (dinero, servicios, “cosas” y otros) se obtuvo que el 35.5 por ciento de los ancianos recibió dinero, el 46.5 por ciento recibió servicios, el 42.0 por ciento recibió “cosas” y el 7.4 otra, por lo que es posible apreciar que en general o para el total de los ancianos la ayuda que más recibían por parte de sus hijos convivientes fue servicios, seguida de “cosas” independientemente de que el mismo anciano pudiera estar recibiendo varias ayudas al mismo tiempo (cuadro 4.18).
El análisis por sexo y edad arroja un comportamiento análogo según tipo de ayuda. Por sexo se obtuvo que al igual que para el total, las ayudas que más recibían tanto mujeres como hombres por parte de sus hijos convivientes fueron servicios y “cosas”; siendo estas en el caso de las mujeres relativamente superiores a las recibidas por los hombres (50.2 y 46.6 % respectivamente). Las mujeres mayores recibían mas ayuda que las del grupo más joven y lo mismo sucedía con los hombres, que los más viejos recibían más ayuda que los más jóvenes y las mujeres siempre que se comparan con los hombres, tanto las más jóvenes como las más viejas, tienen la primacía en las ayudas recibidas por parte de hijos que co-residen.
En sentido general tanto por sexo como por edad el por ciento de adultos mayores que recibía ayuda es superior al que no recibía.
El análisis por estado conyugal arrojó que los que recibían una mayor ayuda fueron en primer lugar los viudos; seguidos estos de los divorciados o separados y luego de los casados o unidos; y las ayudas más recibidas en todos los casos fueron, servicios y “cosas”. Asimismo los menos ayudados resultaron los solteros en todos los tipos de ayuda (cuadro 4.19).
Por nivel educacional (cuadro 4.20) se observó que las ayudas mantenían una relación inversa respecto a la escolaridad, es decir, que en la medida que las personas presentaban una mayor instrucción, las ayudas fueron proporcionalmente menores, por lo que los ancianos que resultan más ayudados son aquellos del grupo sin escolaridad, manteniendo el mismo patrón en cuanto a importancia de las ayudas, servicios (50.1%) y “cosas” (49.9%) y los menos ayudados los universitarios.
Recibe ayuda de hijos que no co-residen
Las ayudas que recibieron los adultos mayores por parte de los hijos que no co-residían (cuadro 4.21), según tipo (dinero, servicios, cosas, compañía y otros) diferían en su comportamiento de las que recibían por parte de los hijos que co-residían. Para el total de ancianos, se obtuvo que las dos ayudas que más recibían fueron dinero (31.8%) y “cosas” (30.0 %).
Por sexo se obtuvo que las dos ayudas más recibidas por las ancianas por parte de los hijos que no co-residían fueron también dinero (36.8%) y “cosas” (33.8%) pero las proporciones para ellas fueron superiores a las alcanzadas por los hombres en los que también se replicaba el mismo esquema (dinero y “cosas”), con 24.4 y 24.5 por ciento respectivamente, pero el tipo de ayuda “cosas”, superaba ligeramente a dinero, por lo que el patrón para ellos sería “cosas” y dinero.
Por grupos de edad se observó también un comportamiento diferencial, los tipos de ayuda más recibidas fueron dinero y “cosas”, pero las personas de mayor edad, es decir las de 75 años y más recibían mayores proporciones de estas ayudas (32.2 y 34.6 % respectivamente) que las del grupo de las más jóvenes, y mostraban un patrón similar a los hombres (cosas y dinero) atendiendo al peso proporcional de estas ayudas.
Por sexo y edad los resultados mostraron un patrón similar al que se venía describiendo hasta el momento, en el que las mujeres presentaron mayores proporciones que los hombres en los dos grupos de edad (en dinero y “cosas”), pero a diferencia del comportamiento mostrado por las ayudas recibidas por parte de los hijos que co-residían las que más recibían fueron las mujeres del grupo 60-74 años y también a diferencia de los hombres en los que los de mayor edad recibían más que los más jóvenes.
Por estado conyugal (cuadro 4.22) se observó un patrón de ayudas recibidas por parte de hijos que no co-residían que difería de las ayudas recibidas por los hijos que co-residían; siendo los viudos los que recibían una ayuda comparativamente superior en casi todos los tipos, y las ayudas que mostraban mayor porcentaje fueron “cosas” (35.6 %) y dinero (35.4 %) en ese orden a diferencia de los divorciados o separados en los que se observó un patrón diferente, siendo las ayudas que recibían mayoritariamente dinero y “cosas” y con valores en sus proporciones, comparativamente inferiores. Los casados o unidos presentaban igual patrón a los viudos pero con proporciones también menores lo que significaba que recibían menos ayuda.
Por nivel educacional (cuadro 4.23) se observó un comportamiento análogo al de las ayudas recibidas por parte de los hijos que co-residían; las ayudas mantenían una relación inversa respecto a la escolaridad, y en la medida en que las personas presentaban una mayor instrucción estas iban siendo proporcionalmente menores; siendo los más ayudados aquellos del grupo sin escolaridad y las ayudas que más recibían, dinero (37.5%) y “cosas” (29.2%). Los menos ayudados por consiguiente fueron los universitarios, en los que las ayudas más recibidas fueron también estas pero proporcionalmente recibían más “cosas” (24.1%) que dinero (22.6%).
Brinda ayuda a hijos que co-residen
Por edad y sexo (cuadro 4.24) se obtuvo en sentido general que las ayudas más brindadas por parte de los ancianos a sus hijos convivientes fueron servicios (37.2 %) y “cosas” (25.3%), exactamente las mismas que resultaron ser las ayudas más recibidas por ellos de parte de sus hijos convivientes.
Por edad se observó el mismo patrón de ayudas (servicios y “cosas”) y el grupo más joven (60-74 años) brindaba mayor ayuda a los hijos (41.2 y 29.2%) que el grupo de edades más avanzado.
Por sexo se obtuvieron con igual patrón (servicios y “cosas”), ayudas comparativamente superiores por parte de las mujeres (41.8 y 23.7% respectivamente) y especialmente en aquellas del grupo 60-74 años.
Con relación a las ayudas cuidado de niños y dinero puede agregarse que la primera sería la tercera en importancia para las mujeres (14.7%) y la segunda presentaba una mayor relevancia para los hombres (18.3%) y en las que también presentaban superioridad tanto en las mujeres como en los hombres aquellas del grupo 60-74 años (19.0 y 25.9 % respectivamente).
Por estado conyugal (cuadro 4.25) se mantuvo el mismo patrón (servicios y “cosas”) siendo los ancianos que más servicios aportaron a sus hijos convivientes los viudos (39.5 %) y los que más “cosas” aportaron los casados o unidos (31.2 %). No aportaban ninguna ayuda los solteros.
Por nivel educacional (cuadro 4.26) y con igual patrón (servicios y “cosas”) se obtuvo que los adultos mayores que más ayudaban a sus hijos fueron los de nivel medio (40.6 y 29.7% respectivamente).
Brinda ayuda a hijos que no co-residen
Las ayudas más brindadas por parte de los ancianos a los hijos que no convivían (cuadro 4.27) fueron “cosas” y servicios en sentido general, la apertura por edad describió igual patrón en los dos grupos pero con diferencias proporcionales importantes a favor del grupo de los más jóvenes en las mencionadas categorías (15.4 y 12.2 % respectivamente).
El patrón por sexos fue diferente, comprobándose que para las mujeres es el mismo atendiendo tanto a las categorías de ayudas como al orden de importancia por el peso relativo de las mismas (“cosas” 11.0% y servicios 9.6%), sin embargo en el caso de los hombres se obtuvo un patrón diferente al que se venía describiendo obteniéndose que ellos brindaban más las ayudas “cosas” (15.0 %) y dinero (13.2%).
Las mujeres del grupo 60-74 años brindaban ayudas significativamente superiores a las del grupo de mayor edad, en las que la ayuda cuidado de niños seguía muy de cerca a la ayuda servicios. Si bien las mujeres del grupo 60-74 años brindaban relativamente más ayuda que los hombres del mismo grupo etáreo, en el grupo de 75 y más se observó que los hombres aportaban más ayuda que las mujeres, lo que pudiera estar sugiriendo un mejor estado físico y mental en los hombres, así como una mejor situación económica.
Por estado conyugal se mantuvo el patrón “cosas” y servicios siendo los ancianos que brindaban mayor ayuda en ambas categorías los casados o unidos con 17.7 y 12.0 por ciento respectivamente, quienes también brindaban más ayuda en dinero. Los solteros mostraron un comportamiento similar al de los hijos que co-residían, no brindando ayuda, aunque debe aclararse que ellos constituían un grupo minoritario dentro de los adultos mayores (cuadro 4.28).
Por nivel educacional (cuadro 4.29) se mantuvo igual patrón en todos los niveles educacionales excepto para aquellos sin escolaridad en los que el patrón fue servicios y “cosas”. Cabe señalar que los que aportaban proporcionalmente más “cosas” (16.1 %) fueron los universitarios y los que aportaron más servicios (11.1 %) resultaron los de nivel medio.
Recibe ayuda de hermanos
Las ayudas de los hermanos que co-residían (cuadro 4.30) no se analizaron de forma independiente porque ellas quedaron dentro de las ayudas recibidas por parte de otros que co-residían, al igual que la ayuda recibida por parte de otros familiares que co-residían con el adulto mayor excepto los hijos, sin embargo fueron captadas la de los hermanos que vivían fuera del hogar e incluidas en este análisis para evitar una subestimación de las ayudas recibidas por parte del adulto mayor.
Las ayudas recibidas de hermanos que no co-residían por sexo y edad mostraban un patrón bien definido, exceptuando a los adultos mayores del grupo 75 y más las ayudas más recibidas fueron “cosas” y dinero. Las mujeres recibían más ayuda que los hombres por parte de sus hermanos no co-residentes y dentro de ellas las del grupo 60-74, pudiendo ser varios los determinantes de este comportamiento, entre ellos la sobrevivencia de hermanos (las mujeres de más edad pudieran tener menos hermanos sobrevivientes). Para los hombres de 60-74 años la ayuda dinero presentaba una ligera superioridad sobre a ayuda “cosas”.
Por estado conyugal (cuadro 4.31) se obtuvo un comportamiento diferencial, encontrándose que para los casados o unidos y los viudos el patrón dinero y “cosas” y los valores porcentuales fueron superiores en los casados; los solteros recibían fundamentalmente servicios y dinero y los divorciados o separados “cosas” y dinero, atendiendo al peso de las ayudas fue posible constatar que los solteros fueron los que recibían comparativamente más ayuda por parte de hermanos no co-residentes.
Según nivel educacional (cuadro 4.32) se obtuvo que las ayudas que más recibieron los adultos mayores sin escolaridad, con instrucción primaria y media por parte de sus hermanos que no co-residían, fueron “cosas” y dinero, los universitarios recibieron fundamentalmente compañía y dinero. El valor de las proporciones muestran que los adultos mayores más ayudados por parte de sus hermanos que no co-residían fueron los de nivel medio con 11.3 y 10.4 por ciento de las ayudas definidas por su patrón.
Brinda ayuda a hermanos
Por grupos de edad se observó (cuadro 4.33), que el patrón para el grupo más joven fue “cosas” y dinero de acuerdo con el peso de sus proporciones 9.3 y 6.4 por ciento respectivamente; en cambio para el grupo de mayor edad resultó “cosas” y compañía con proporciones que alcanzaron valores de 4.2 y 3.8 por ciento respectivamente.
El patrón descrito por las mujeres es igual al descrito por los adultos mayores más viejos (“cosas” y compañía) y es así tanto para las de 60-74 años como para las de mayor edad, solo que el valor relativo alcanzado por las cohortes más jóvenes (10.9 y 6.4 %) indican que estas brindan más ayuda a sus hermanos que no co-residen que las de 75 y más (4.5 y 3.2 %). Los hombres muestran un patrón diferente brindando mayoritariamente dinero y “cosas”, pero el comportamiento por grupos de edades es diferencial y en el grupo de 75 y más las ayudas que tenían la primacía resultaron compañía y “cosas”.
Por estado conyugal (cuadro 4.34), tampoco se observó un patrón bien definido, los divorciados o separados y los viudos presentaron igual patrón atendiendo al peso de las ayudas, siendo las más brindadas “cosas” y compañía, sin embargo los solteros brindaron mayoritariamente compañía y servicios y los casados o unidos “cosas” y dinero, estos últimos con proporciones de ayudas relativamente superiores al resto.
Por nivel educacional (cuadro 4.35), no se observó un patrón bien definido, las personas sin escolaridad brindaron fundamentalmente “cosas” y otras ayudas con 4.1 y 2.5 por ciento respectivamente; los de nivel primario, “cosas” y dinero; los de nivel medio “cosas” y compañía y los universitarios dinero y “cosas”; en este caso es posible inferir que los universitarios presentaron un poder adquisitivo superior al resto y tenían mayores posibilidades de brindar esta ayuda que el resto.
Recibe ayuda de otros familiares o amigos que co-residen
Por edad y sexo (cuadro 4.36) se constató que el patrón (atendiendo a las ayudas que presentaban un mayor peso) fueron servicios y “cosas”, y fue igualmente diferencial por sexo, encontrándose que para los hombres las ayudas recibidas por parte de otros familiares o amigos que co-residían, fueron superiores que para las mujeres (servicios 74.4% y “cosas” 55.2 %), exceptuando dinero.
Por grupos de edades se observaron mayores proporciones en las personas más viejas, y dentro de ellas los hombres más viejos, los que recibían un 76.2 por ciento en servicios y un 59.0 por ciento en “cosas”.
Por estado conyugal (cuadro 4.37), se observó igual patrón (servicios y “cosas”), siendo los que proporcionalmente recibían más ayuda por parte de otros familiares o amigos que co-residían los casados o unidos, con 87.9 por ciento en servicios y 70.9 por ciento en “cosas”, seguidos estos por los solteros con 58.8 y 48.5 por ciento respectivamente. El comportamiento fue el esperado teniendo en cuenta que un elevado por ciento de adultos mayores estaba casado o unido (40,0 %) en el momento de la encuesta, por lo que tenían mayores probabilidades de recibir ayuda de “otros” que co-residían que el resto de los estados conyugales.
Por nivel educacional (cuadro 4.38), el patrón continuó siendo servicios y “cosas”, y los ancianos que recibían mayor ayuda por parte de otros familiares o amigos que co-residían, fueron los de nivel medio en la categoría servicios (63.4 %) y los del grupo sin escolaridad en la categoría “cosas” (53.7 %).
Brinda ayuda a otros familiares o amigos que co-residen
En el caso de las ayudas brindadas por los adultos mayores a otros familiares o amigos que co-residían (cuadro 4.39), se mantuvo el mismo patrón que para las ayudas recibidas (servicios y “cosas”). Por sexo el comportamiento fue similar al de las ayudas recibidas observándose, que así como los hombres recibían más ayuda por parte de otros(no hijos) que co-residían, brindaban también más ayuda (56.1 y 55.3 %); sin embargo por edades se observó que si bien en las ayudas recibidas el grupo más beneficiado fue el de los más viejos (75 y más años) no fueron precisamente ellos los que más ayuda brindaban sino los más jóvenes, o sea, los del grupo etáreo 60-74 años (56.7 y 48.4 %), teniendo en cuenta que en ellos tanto las condiciones de salud como su desempeño en las actividades de la vida diaria fueron mejores, y en consecuencia también debían ser mayores las posibilidades para ayudar a otras personas.
Por estado conyugal (cuadro 4.40), el comportamiento fue bastante similar al de las ayudas recibidas, el patrón siguió siendo servicios y “cosas” en todos los estados conyugales, siendo los que mas ayudas brindaban los casados o unidos (servicios 77.2 % y “cosas” 69.5 %), debiendo resaltarse el peso proporcional que alcanzó el rubro dinero también para ellos (57.7 %), el que siguió en importancia a servicios y “cosas” lo cual puede estar relacionado directamente con el hecho de que un por ciento considerablemente alto (el 72.4 %)[5] de adultos mayores en Ciudad de La Habana sean jefes de hogares lo que pudiera implicar para estas personas, mayores obligaciones y aportes que el resto de los miembros del hogar, aunque la jefatura de hogar no necesariamente está asociada a la persona que mayores ingresos o recursos aporte5.
Por nivel educacional (cuadro 4.41), continuó el patrón de ayudas hasta ahora observado (servicios y “cosas”), y los que más ayuda brindaban a otros familiares o amigos que co-residían fueron los de nivel medio (57.2% y 50.0%); a los que le seguían los ancianos de nivel primario con servicios (49.5%) y los universitarios brindando “cosas” (40.3%). Cabe resaltar o hacer referencia a la caracterización de esta población por nivel educacional en la que se obtuvo que el mayor por ciento de ellos tenia nivel primario y medio, los niveles extremos (sin escolaridad y universitario) tenían el menor peso, lo que puede en consecuencia influir en ese comportamiento al ser la mayoría de los adultos mayores. Aunque el comportamiento es muy similar en ayudas recibidas y dadas, las ayudas recibidas presentaban proporciones relativamente superiores a las dadas.
Recibe ayuda de otros familiares o amigos que no co-residen
En las ayudas recibidas por parte de otros familiares o amigos que no co-residían (cuadro 4.42), el patrón de ayudas atendiendo al peso proporcional de las mismas cambia, siendo las ayudas de mayor importancia, las “cosas” y el dinero en sentido general.
Por edad el comportamiento o el patrón fue el descrito anteriormente, siendo las ayudas que recibían las personas de 75 años y más proporcionalmente superiores (cosas 7.9% y dinero 7.6%).
Por sexo las ayudas más importantes continúan siendo “cosas” (6.5%) y dinero (5.9%) en el caso de las mujeres y para los hombres se observó una escasa diferenciación en el peso proporcional de estas dos ayudas, las que presentaban prácticamente igual valor (“cosas” 2.9% y dinero 3.0%). Las más ayudadas resultaron las mujeres mayores (de 75 y más años) quienes recibían una ayuda considerablemente superior a las que recibían los hombres de ese mismo grupo y que los hombre y mujeres de 60-74 años.
Los pesos proporcionales significativamente superiores de las ayudas de las mujeres en prácticamente todas las categorías indicaban que ellas son más ayudadas que los hombres, y muy especialmente aquellas del grupo de 75 y más, las que recibieron en estas categorías (“cosas” y dinero), ayudas de 11.0 y 9.2 por ciento, superiores a las que recibían sus congéneres del grupo 60-74 y mayores aún que las de los hombres de ambos grupos etarios (60-74 años y 75 y más). Este resultado es lógico pues se conoce que en el grupo de 75 y más la feminización es elevada y además por el hecho de ser más ancianas, su desempeño en las actividades de la vida diaria disminuye, lo que hace que también tengan una menor incorporación que los más jóvenes a actividades laborales, situación que conspira contra sus ingresos e incide directamente en un mayor requerimiento de ayuda.
Por estado conyugal (cuadro 4.43), no se observó un patrón muy bien definido de ayudas recibidas por parte de otros familiares o amigos que no co-residían, con excepción de los viudos, que mantenían el patrón mostrado por edad y sexo; “cosas” (6.7%) y dinero (5.2%).
Cabe resaltar que la mayor proporción de ayudas la recibieron los solteros en la categoría servicios (10.0%) y dinero (7.8%) y luego los divorciados o separados en las categorías servicios (6.5%) y dinero y “cosas”, ambas con 6.2 por ciento y los menos ayudados resultaron los casados unidos que eran precisamente los que más ayuda recibían por parte de de otros que co-residían.
Por nivel educacional (cuadro 4.44), se mantiene el patrón descrito por edad y sexo (“cosas” y dinero) siendo los ancianos más ayudados, aquellos sin escolaridad en la partida “cosas” (6.6%) y los de nivel medio en la partida dinero (5.0%).
Brinda ayuda a otros familiares o amigos que no co-residen
Así como las ayudas recibidas por parte de otros familiares o amigos que no co-residían eran proporcionalmente inferiores a las ayudas recibidas por parte de otros familiares o amigos que si lo hacían; las ayudas brindadas por parte de los ancianos a otros familiares o amigos que no co-residían fueron también proporcionalmente inferiores a las brindadas por parte de estos a otros que co-residían (cuadro 4.45).
Por edad y sexo, no se observó un patrón muy bien definido. Por edad se observó que en los ancianos del grupo 60-74 años las ayudas que más brindaban a otros (no hijos) que no co-residían eran cosas y dinero con 2.6 y 1.9 por ciento respectivamente y para el grupo de 75 y más el patrón era servicios (1.5 %) y “cosas” (1.0 %).
Por sexo el patrón es también diferencial obteniéndose que en el caso de las mujeres las ayudas más brindadas eran “otras” y “cosas” con proporciones de 2.4 y 2.0 por ciento y en el caso de los hombres mostraban un patrón similar al de los ancianos del grupo etáreo 60-74 años (“cosas” y dinero) el que pesa dentro de los hombres, al ser proporcionalmente superior que el grupo de 75 y más, por lo que su comportamiento marca el patrón de los hombres, siendo el grupo de 60-74 años los que proporcionalmente brindaron más ayuda que el resto de las personas.
Por estado conyugal (cuadro 4.46), no se observó un patrón muy bien definido. Los que brindaban proporcionalmente más ayuda fueron los solteros, en otras y servicios (3.0 y 2.8 %) pero debe tenerse en cuenta que este es un grupo definitivamente minoritario dentro de los adultos mayores. Los casados o unidos presentaron ayudas relativamente superiores a los divorciados y a los viudos y continuaron mostrando un patrón similar al observado por edad y sexo (“cosas” y dinero) con 2.6 y 2.5 por ciento respectivamente.
Por nivel educacional (cuadro 4.47) tampoco se observó un patrón definido, los que proporcionalmente brindaron más ayuda fueron los universitarios en las ayudas “cosas” (6.0%) y dinero (3.6%) quienes también representaban un grupo minoritario dentro de los adultos mayores, con igual patrón (“cosas” y dinero) y atendiendo al peso de las ayudas, le siguen los de nivel medio, con proporciones de 2.8 y 2.0 por ciento respectivamente. Se conoce que la población adulta mayor estudiada presentó características sociodemográficas donde los hombres tenían un nivel de instrucción superior al de las mujeres; si en las ayudas brindadas los hombres tenían la primacía ya que eran los que proporcionaban mayores ayudas, es lógico que resulten ser los de nivel medio los que muestren mayores proporciones, pues hay en ellos un peso importante de hombres.
Los adultos mayores recibieron también ayuda de Instituciones u Organizaciones y en ocasiones ellos también aportaron algún tipo de ayuda a las mismas.
Recibe ayuda de organizaciones
Las ayudas recibidas por los adultos mayores de parte de organizaciones (cuadro 4.48), presentaron valores (atendiendo a sus proporciones) en general pequeños, comparadas con otras ayudas y un patrón que no está bien definido como es el caso de las ayudas recibidas por parte de los hijos (que co-residían y no co-residían) por citar alguna. Por la forma en que fueron investigadas estas ayudas es posible que estén siendo subestimadas, y se estima que en los próximos años por los cambios que se están produciendo en todas las sociedades que envejecen este debe ser un pilar importante de apoyo a los adultos mayores (cuadro 4.49).
Por edades se observó que el grupo de 60-74 años presentó mayores pesos proporcionales en otras ayudas y en “cosas” con 2.0 y 1.6 por ciento respectivamente; en cambio el grupo de 75 y más años presentó mayores proporciones en servicios (6.0%) y “cosas” (5.1%), los valores indican que aún cuando esta ayuda fue escasa las personas de edades avanzadas recibieron más ayuda por parte de instituciones u organizaciones que las de menos edad.
Asimismo, por sexos, las mujeres recibían relativamente mayores proporciones de ayudas por parte de instituciones y estas fueron servicios (3.7%) y compañía (3.6%) y los hombres recibieron mayoritariamente “cosas” (2.2 %) y servicios (1.5 %), no obstante comparando el valor de estas proporciones, es evidente que a pesar de que obtienen poca ayuda las mujeres reciben más por parte de organizaciones que los hombres.
En los adultos mayores más viejos (75 y más) la categoría compañía fue la tercera en importancia atendiendo a su peso proporcional (4.9 %), lo que pudiera estar relacionado con
el hecho de que en la medida que avanza la edad, las condiciones físicas y mentales de las personas ya no son las mejores y por tanto demandan más compañía. Lo mismo sucede con las mujeres en las que un por ciento considerablemente elevado arriba al grupo de 75 años y más, recibiendo las mayores proporciones de servicios y compañía (7.4 y 6.9 % respectivamente).
Se deduce que los resultados obtenidos indican que se requiere de un estudio mucho más profundo y detallado, en cuanto a cuales organizaciones y en qué medida brindan estas ayudas. Aunque es mínima la ayuda que los adultos mayores reciben de parte de organizaciones resulta interesante el hecho de que las mujeres sean más beneficiadas que los hombres, este es un detalle que puede parecer poco relevante, y en lo que pudiera estar influyendo un mayor nivel de socialización que al mismo tiempo les permita a ellas mayor información para conocer donde y cómo se obtiene ayuda por parte de organismos e instituciones ya sean estatales, ONG u otras.
Por estado conyugal (cuadro 4.49), tampoco se obtuvo un patrón bien definido de ayudas recibidas por parte de organizaciones. Los solteros recibieron mayoritariamente “cosas” y otras ayudas, con proporciones de 4.4 y 3.4 por ciento respectivamente; los casados o unidos recibían más compañía (3.3 %) y otras ayudas (2.9%) y los divorciados o separados y los viudos recibían mayoritariamente servicios y “cosas”; siendo en los divorciados ligeramente superior la ayuda, “cosas” (4.0 %) y en los viudos la ayuda servicios (4.8%).
Por nivel educacional (cuadro 4.50), las ayudas recibidas por los adultos mayores por parte de organizaciones presentaron un comportamiento similar al observado por estado conyugal y por sexo y edad, con proporciones relativamente bajas, lo que indica que es poca la ayuda de organismos e instituciones y con patrones no bien definidos como ocurre con otras ayudas recibidas, a pesar de esto puede decirse que aquellos con instrucción primaria y universitaria recibieron mayoritariamente servicios y compañía, siendo para los de nivel primario ligeramente superior la ayuda servicios (3.6%) y para los de nivel universitario ligeramente superior la ayuda compañía (2.2%), los de nivel medio recibieron fundamentalmente “cosas” (3.6%) y servicios (3.3%) y aquellos sin escolaridad “cosas” (4.1%) y otras (3.4%).
Da ayuda a organizaciones
Las ayudas brindadas por parte del adulto mayor a organizaciones o instituciones (cuadro 4.51), reportaron un peso menor que las recibidas por ellos, es decir que el intercambio de ayudas de los adultos mayores con instituciones es bajo, pero de acuerdo con el peso proporcional de las ayudas ellos recibieron relativamente un poco más de ayuda por parte de las organizaciones de las que brindaron. Se observó un patrón de ayudas no definido como en las ayudas recibidas.
El análisis de las ayudas brindadas en todos los casos fue de escaso valor en sus proporciones (en muy pocos casos superaron el 1.0 %), no obstante, por sexo y edad se apreció una diferencia mínima en las proporciones que apuntan hacia las mujeres y a las personas de menor edad (60-74 años) en las categorías de ayudas, otras y servicios, lo que puede significar que los que más ayudaron a las instituciones u organizaciones fueron las mujeres , y especialmente las mujeres de 60-74 años y las ayudas más brindadas por ellas fueron, otras ayudas y servicios con proporciones de 1.2 y 0.5 por ciento respectivamente.
Idéntica situación se aprecia por estado conyugal (cuadro 4.52), en cuanto a las proporciones de las ayudas que brindaron los adultos mayores a los organismos e instituciones, las que resultaron muy baja y con un patrón no definido de las mismas. En este caso el estado conyugal soltero en las categorías de ayudas servicios y otras presentó una ligera superioridad en las ayudas brindadas a organizaciones al alcanzar casi un 2.0 por ciento y también los casados o unidos en la categoría otras ayudas que llegaron a alcanzar un 1.0 por ciento.
Por nivel educacional (cuadro 4.53) se observó que los adultos mayores con nivel de instrucción universitario brindaron una ayuda a las organizaciones o instituciones, relativamente superior al resto, siendo las ayudas que más proporcionaron de tipo otras (2.2%) y servicios (1.1%); y siguiéndole en orden descendente los de nivel medio quienes también presentaron este mismo patrón de ayudas con proporciones inferiores de 0.8 y 0.5 por ciento indicativas de que las ayudas brindadas por estas personas fueron aun inferior.
Aunque los universitarios tuvieron relativamente poco peso dentro de los adultos mayores, resulta significativo el hecho de que sean ellos los que más ayuda brindaron a las organizaciones e instituciones seguidos por los de nivel medio. Este resultado tiene lógica, ya que muchos universitarios jubilados que se encuentran en buen estado físico y mental se contratan para trabajos que requieren de una calificación o realizan labores de asesorías o consultorías ya que han sido personas que a lo largo de su vida laboral acumularon una gran cantidad de conocimientos y experiencia.
En ningún caso los adultos mayores proporcionan dinero a las organizaciones o instituciones lo que evidencian las cifras que muestran el cuadro 4.51.
1- Alfonso Fraga JC. 1995, “Nos estamos envejeciendo”, Revista Sexología y Sociedad, No.1 y No.2, abril y septiembre, La Habana.
2- Alfonso Fraga JC. 1996. “Cuba: una transición Demográfica Temprana y Completa. El Envejecimiento Poblacional”. La Habana.
3- Alfonso Fraga JC y Mena Correa M. 1999. “Envejecimiento. Un reto adicional. Apuntes para su estudio en América Latina”, en Salud, Cambio Social y Política, Foro Internacional de Ciencias Sociales y Salud, México.
4- Aranibar P. 2001. “Acercamiento Conceptual a la Situación del Adulto Mayor en América” en series de Población y Desarrollo, CEPAL-CELADE, Santiago de Chile.
5-CEPAL-CELADE. 2000. “América Latina Población por años Calendario y Edades Simples”. 1995-2005. Santiago de Chile.
6- CEPAL-CELADE. 2000. “Encuentro Latinoamericano y Caribeño sobre las Personas de Edad”. Seminario Técnico. Santiago de Chile.
7- De Jong, G. J, y otros. 2001. “Living arrangements of older persons and family support in more development countries”. Population Bulletin of the United Nations. Nos. 42/43 2001. New York.
8- De Vos, S., and Holden, K. 1988. “Measures Comparing Living Arrangements of the Elderly: An assessment”. Populations and Development Review 14 No.4 1988. 688-704.
9- Del Popolo F. 2001. “Característica Sociodemográficas y Socioeconómicas de las Personas de edad en América Latina”, en Series de Población y Desarrollo. CEPAL-CELADE, Santiago de Chile.
10- Grundy E. 2001. “Living arrangements and the health of older persons in developed countries”. Population Bulletin of the United Nations. Nos. 42/43 2001. New York.
11- León Díaz, E. M., Alfonso Fraga, J.C., Marín Domínguez, C., Arcia Montes de Oca, N., Menédez, Jiménez, J., Martínez Almanza, L. 2002. “Principales resultados de la Encuesta sobre Salud Bienestar y Envejecimiento de los Adultos Mayores en las Américas (SABE)”. Cuba. Borrador para publicación. CEPDE/ONE 2003.
12- León Díaz, E.M.., Pantelide, E. 2001. “Notas de la Presentación: Indicadores de la Actividad Laboral. Como analizar los datos de SABE para mantener la comparabilidad con otras estadísticas”. Presentación en la Conferencia de SABE en Madison-Wisconsin. April 2001
13- Palloni, A.. 2001. “Living arrangements of older persons”. Population Bulletin of the United Nations. Nos. 42/43 2001. New York.
14- Palloni, A and De Vos, S and Peláez, M. 2002. “Aging in Latin America and the Caribbean”. Center for Demography and Ecology. University of Wisconsin-Madison. CDE working Paper. No. 99-02.
15- “Report on the Technical Meeting on population ageing and living arrangements of older persons critical issues and policy responses”. 2001. Population Bulletin of the United Nations. Nos. 42/43 2001. New York.
16- Saad, P. 2001. “Presentation Notes: Residential arrangements. How to compare SABE data with other relevant studies”. Presented at SABE Conference in Madison-Wisconsin, 17-21 April 2001.
17- Saad, P y León Díaz, E.M.,.2001. “Notas de la Presentación: Arreglos Residenciales y Transferencias”. Presentación en el Taller Regional sobre la Salud del Adulto Mayor en América Latina.. Costa Rica. Agosto 2002.
18- Velkoff ,V. A. 2001. “Living arrangements and well-being of the older population: future research directions”. Population Bulletin of the United Nations. Nos. 42/43 2001. New York.
19- Villa M. 1996. “La Población y las Dimensiones de la Transformación Productiva con Equidad”, Colección Debates, Centro de Estudios Avanzados, Universidad Nacional de Córdoba, Argentina.
20- Viveros M. A. 2001. “Envejecimiento y Vejez en América Latina y el Caribe: Políticas Públicas y las Acciones de la Sociedad”, en series de Población y Desarrollo. CEPAL-CELADE, Santiago de Chile.
21- León E.M y Alfonso J.C. 2003 “Redes de Apoyo y Calidad de Vida de Personas Mayores en Cuba” CEPAL-CELADE, Santiago de Chile.
|
Cuadro 4.1 Por ciento de población de 60 años y más según tipo de arreglo familiar por edad y sexo |
||||||||||
|
Tipos de Arreglos Familiares |
Grupos de edad |
Sexo |
Total |
|||||||
|
60-74 |
75 y más |
Muje res |
60-74 |
75 y más |
Hom- bres |
60-74 |
75 y más |
|||
|
Solo |
11.2 |
9.8 |
11.8 |
12.6 |
10.4 |
9.1 |
9.3 |
8.6 |
10.7 |
|
|
Con Cónyuge |
12.9 |
7.5 |
6.4 |
7.9 |
3.4 |
18.2 |
19.4 |
15.1 |
11.2 |
|
|
Con Cónyuge e hijos |
26.4 |
10.0 |
11.8 |
17.0 |
1.6 |
35.1 |
38.5 |
25.4 |
21.3 |
|
|
Con Cónyuge y nietos |
2.9 |
2.8 |
2.2 |
3.0 |
0.7 |
3.9 |
2.9 |
6.8 |
2.9 |
|
|
Con Cónyuge y otros |
1.1 |
1.8 |
0.9 |
0.3 |
2.0 |
1.9 |
2.0 |
1.6 |
1.3 |
|
|
Con Cónyuge hijo y otros |
1.8 |
1.3 |
1.0 |
1.4 |
0.2 |
2.6 |
2.4 |
3.4 |
1.7 |
|
|
Con hijos sin Cónyuge |
30.1 |
38.7 |
43.6 |
40.9 |
48.9 |
17.2 |
16.2 |
19.8 |
32.8 |
|
|
Con hijos y otros |
3.5 |
9.2 |
6.8 |
4.7 |
10.9 |
2.9 |
1.8 |
6.0 |
5.2 |
|
|
Con nietos |
3.5 |
7.0 |
6.5 |
5.6 |
8.2 |
1.9 |
0.8 |
4.8 |
4.6 |
|
|
Con otros solamente |
6.6 |
11.9 |
9.0 |
6.6 |
13.7 |
7.2 |
6.7 |
8.5 |
8.5 |
|
|
Total |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
|
|
|
Cuadro 4.2 Por ciento de población de 60 años y más por tipo de arreglos familiares según estado conyugal |
|||||||||||
|
|
Tipos de Arreglos familiares |
Solteros |
Casados o Unidos |
Divorciados o Separados |
Viudos |
Total |
||||||
|
|
Solo |
25.4 |
0.6 |
23.8 |
12.1 |
10.7 |
||||||
|
|
Con Cónyuge |
0.0 |
28.1 |
0.0 |
0.0 |
11.2 |
||||||
|
|
Con Cónyuge e hijos |
0.0 |
52.9 |
0.4 |
0.2 |
21.3 |
||||||
|
|
Con Cónyuge y nietos |
0.0 |
7.0 |
0.4 |
0.0 |
2.9 |
||||||
|
|
Con Cónyuge y otros |
0.0 |
3.2 |
0.0 |
0.2 |
1.3 |
||||||
|
|
Con Cónyuge hijo y otros |
0.0 |
4.1 |
0.0 |
0.0 |
1.7 |
||||||
|
|
Con hijos sin Cónyuge |
1.6 |
2.6 |
50.9 |
59.2 |
32.8 |
||||||
|
|
Con hijos y otros |
0.0 |
0.5 |
7.5 |
9.5 |
5.2 |
||||||
|
|
Con nietos |
1.6 |
0.6 |
6.2 |
8.6 |
4.6 |
||||||
|
|
Con otros solamente |
71.4 |
0.4 |
10.8 |
10.2 |
8.3 |
||||||
|
|
Total |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
||||||
|
Cuadro 4.3 Por ciento de población de 60 años y más por tipo de arreglo familiar según nivel educacional |
|
|||||||||||
|
Tipos de Arreglos Familiares |
Sin Escolari- dad |
Primaria |
Medio |
Universi- tario |
Total |
|
||||||
|
Solo |
12.0 |
9.8 |
10.9 |
17.0 |
10.7 |
|
||||||
|
Con Cónyuge |
8.7 |
10.2 |
13.0 |
11.6 |
11.2 |
|
||||||
|
Con Cónyuge e hijos |
13.4 |
17.6 |
26.5 |
27.3 |
21.3 |
|
||||||
|
Con Cónyuge y nietos |
3.8 |
1.9 |
4.0 |
4.3 |
2.9 |
|
||||||
|
Con Cónyuge y otros |
0.0 |
1.4 |
1.6 |
0.0 |
1.3 |
|
||||||
|
Con Cónyuge hijo y otros |
2.6 |
1.3 |
1.8 |
3.3 |
1.7 |
|
||||||
|
Con hijos sin Cónyuge |
32.1 |
36.8 |
29.1 |
20.0 |
32.8 |
|
||||||
|
Con hijos y otros |
14.6 |
6.1 |
3.4 |
0.8 |
5.2 |
|
||||||
|
Con nietos |
4.7 |
6.1 |
2.6 |
4.0 |
4.6 |
|
||||||
|
Con otros solamente |
8.1 |
8.8 |
7.1 |
11.6 |
8.3 |
|
||||||
|
Total |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
|
||||||
|
Cuadro 4.4 Por ciento de población de 60 años y más que reciben ayudas según tipo de ayuda y de quien la recibe |
||||||||
|
Tipos de Ayudas recibidas |
Recibe alguna Ayuda |
Hijos co-resi dentes |
Otros co-resi dentes |
Total de co-resi dentes |
Hijos fuera del hogar |
Herma- nos |
Otros fam. y amigos |
Comunidad |
|
Dinero |
70.2 |
35.5 |
35.7 |
53.9 |
31.8 |
8.9 |
4.7 |
1.2 |
|
Servicios |
84.1 |
46.6 |
62.2 |
78.3 |
18.8 |
4.5 |
3.8 |
2.8 |
|
Cosas |
78.8 |
42.0 |
50.8 |
68.5 |
30.0 |
9.4 |
5.0 |
2.7 |
|
Compañía |
16.8 |
|
|
|
10.1 |
5.3 |
2.3 |
2.4 |
|
Otras |
23.3 |
7.4 |
13.1 |
16.2 |
6.5 |
4.2 |
1.1 |
2.3 |
|
Reciben alguna ayuda |
93,0 |
54,2 |
68,0 |
84,1 |
47,1 |
18,9 |
8,5 |
6,4 |
|
Cuadro 4.5 Por ciento de población de 60 años y más según la cantidad de tipos de ayuda recibidas por grupos de edad |
||||
|
Cantidad de Tipos de ayuda recibida |
Total |
60-64 |
65-74 |
75 y más |
|
Ninguna |
7.0 |
7.8 |
7.5 |
5.5 |
|
Una |
8.0 |
9.0 |
9.5 |
5.1 |
|
Dos |
16.1 |
17.0 |
16.5 |
14.6 |
|
Tres |
46.9 |
46.5 |
45.6 |
49.1 |
|
Cuatro |
18.1 |
15.6 |
17.7 |
20.8 |
|
Cinco |
4.0 |
4.2 |
3.1 |
4.9 |
|
Total |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
|
Cuadro 4.6 Por ciento de población de 60 años y más según cantidad de tipos de ayuda recibida por sexo |
|||
|
Cantidad de ayuda recibida |
Ambos sexos |
Mujeres |
Hombres |
|
Ninguna |
7.0 |
6.0 |
8.4 |
|
Una |
8.0 |
7.6 |
8.6 |
|
Dos |
16.1 |
12.6 |
21.1 |
|
Tres |
46.9 |
49.8 |
42.8 |
|
Cuatro |
18.1 |
19.3 |
16.2 |
|
Cinco |
4.0 |
4.7 |
2.9 |
|
Total |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
|
Cuadro 4.7 Por ciento de población de 60 años y más que da ayuda según tipo y a quien la dan |
||||||||
|
Tipos de Ayuda dada |
Dan alguna ayuda |
Hijos Co-residen tes |
Otros co-residen tes |
Total Co-resi dentes |
Hijos fuera del hogar |
Herma nos |
Otros fam. y amigos |
Comunidad |
|
Dinero |
42.8 |
15.7 |
32.0 |
37.3 |
8.9 |
5.4 |
1.3 |
0.0 |
|
Servicios |
65.0 |
37.2 |
51.7 |
62.7 |
9.7 |
3.7 |
1.5 |
0.3 |
|
Cosas |
54.5 |
25.3 |
42.1 |
48.6 |
12.6 |
7.7 |
2.1 |
0.2 |
|
Compañía |
5.4 |
- |
- |
- |
- |
4.8 |
0.9 |
- |
|
Cuidado de niños |
21.3 |
11.5 |
8.5 |
15.7 |
7.4 |
- |
0.4 |
- |
|
Otras |
17.3 |
6.3 |
8.4 |
11.2 |
5.5 |
3.1 |
1.8 |
0.7 |
|
Da alguna ayuda |
77.9 |
45.5 |
62.0 |
72.1 |
24.8 |
14.6 |
4.7 |
1.0 |
|
Cuadro 4.8 Por ciento de población de 60 años y más que da ayuda según cantidad de ayudas dadas por grupos de edad |
||||
|
Cantidad de Ayuda dada |
Total |
60-64 |
65-74 |
75 y más |
|
Ninguna |
22.1 |
11.2 |
20.3 |
34.4 |
|
Una |
14.3 |
11.0 |
11.7 |
20.6 |
|
Dos |
18.6 |
19.9 |
20.1 |
15.2 |
|
Tres |
29.3 |
34.9 |
31.1 |
21.7 |
|
Cuatro |
12.2 |
18.1 |
12.8 |
6.1 |
|
Cinco |
3.2 |
4.0 |
3.7 |
1.9 |
|
Seis |
0.4 |
0.9 |
0.3 |
0.0 |
|
Cuadro 4.9 Por ciento de población de 60 años y más según la cantidad de tipos de ayuda dadas por sexo |
|||
|
Cantidad de Ayuda Dada |
Ambos sexos |
Mujeres |
Hombres |
|
Ninguna |
22.1 |
25.1 |
17.8 |
|
Una |
14.3 |
16.6 |
10.8 |
|
Dos |
18.6 |
18.5 |
18.7 |
|
Tres |
29.3 |
24.9 |
35.6 |
|
Cuatro |
12.2 |
11.7 |
13.0 |
|
Cinco |
3.2 |
2.9 |
3.6 |
|
Seis |
0.4 |
0.3 |
0.4 |
|
Total |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
|
Cuadro 4.10 Por ciento de población de 60 años y más que reciben o dan ayuda según tipo de ayuda por sexo |
||||||
|
Tipos de Ayuda |
Recibe Ayuda |
Da Ayuda |
||||
|
|
Ambos sexos |
Mujeres |
Hombres |
Ambos sexos |
Mujeres |
Hombres |
|
Alguna Ayuda |
93.0 |
94.0 |
91.6 |
77.9 |
74.9 |
82.2 |
|
Dinero |
70.2 |
78.2 |
58.6 |
42.8 |
28.1 |
63.9 |
|
Servicios |
84.1 |
82.3 |
86.6 |
65.0 |
65.2 |
64.8 |
|
Cosas |
78.8 |
81.2 |
75.2 |
54.5 |
48.7 |
63.0 |
|
Compañía |
16.8 |
18.9 |
13.7 |
5.4 |
6.0 |
4.6 |
|
Cuidado de Niños |
- |
- |
- |
21.3 |
25.7 |
15.1 |
|
Otro |
23.3 |
22.4 |
24.5 |
17.3 |
17.7 |
16.7 |
|
Cuadro 4.11 Por ciento de población de 60 años y más que reciben o dan ayuda según tipo de ayuda por grupos de edad |
||||||
|
Tipos de Ayuda |
Recibe Ayuda |
Da Ayuda |
||||
|
60-64 |
65-74 |
75 y más |
60-64 |
65-74 |
75 y más |
|
|
Alguna Ayuda |
92.2 |
92.5 |
94.5 |
88.8 |
79.7 |
65.6 |
|
Dinero |
69.3 |
68.6 |
73.0 |
53.8 |
44.1 |
31.0 |
|
Servicios |
82.9 |
82.6 |
87.0 |
76.6 |
67.4 |
51.4 |
|
Cosas |
74.5 |
76.1 |
86.2 |
70.1 |
57.2 |
37.0 |
|
Compañía |
17.7 |
15.1 |
18.3 |
7.6 |
4.8 |
4.3 |
|
Cuidado de niños |
- |
- |
- |
26.2 |
24.9 |
12.2 |
|
Otro |
21.2 |
23.6 |
24.7 |
18.9 |
18.3 |
14.6 |
|
Cuadro 4.12 Por ciento de población de 60 años y más que reciben y dan ayudas por tipos y sexo |
||||||
|
Tipos de Ayuda que reciben |
Tipos de Ayuda que dan |
|||||
|
Dinero |
Servicios |
Cosas |
Compañía |
Cuidado de niños |
Otro |
|
|
Ambos Sexos |
||||||
|
Dinero |
43.7 |
70.1 |
56.8 |
5.6 |
23.3 |
18.4 |
|
Servicios |
46.9 |
70.7 |
60.2 |
5.3 |
23.7 |
18.0 |
|
Cosas |
44.7 |
70.3 |
59.5 |
6.0 |
23.4 |
18.7 |
|
Compañía |
42.9 |
71.2 |
59.1 |
27.8 |
34.4 |
31.5 |
|
Otro |
44.8 |
66.7 |
56.6 |
11.3 |
32.6 |
46.5 |
|
Alguna Ayuda |
43.0 |
65.9 |
55.2 |
5.6 |
21.7 |
17.6 |
|
Mujeres |
|
|
|
|
|
|
|
Dinero |
29.8 |
68.8 |
51.3 |
6.0 |
26.9 |
19.2 |
|
Servicios |
30.2 |
70.5 |
53.6 |
5.9 |
28.9 |
18.1 |
|
Cosas |
29,0 |
64.2 |
52.7 |
6.7 |
27.1 |
19.2 |
|
Compañía |
28.7 |
70.8 |
55.7 |
27.5 |
38.8 |
29.4 |
|
Otro |
27.0 |
66.6 |
49.0 |
12.9 |
37.7 |
45.8 |
|
Alguna Ayuda |
28.1 |
65.8 |
49.1 |
6.1 |
25.9 |
17.9 |
|
Hombres |
|
|
|
|
|
|
|
Dinero |
70.3 |
72.5 |
67.3 |
4.8 |
16.5 |
16.9 |
|
Servicios |
69.8 |
71.0 |
69.4 |
4.6 |
16.7 |
18.0 |
|
Cosas |
69.2 |
71.9 |
70.1 |
5.0 |
17.7 |
17.9 |
|
Compañía |
71.3 |
71.8 |
65.8 |
28.2 |
25.7 |
35.7 |
|
Otro |
68.2 |
66.8 |
66.6 |
9.2 |
25.9 |
47.3 |
|
Alguna Ayuda |
64.8 |
66.0 |
64.2 |
4.8 |
15.5 |
17.2 |
|
Cuadro 4.13 Por ciento de población de 60 años y más según el rol que juegan en las transferencias por sexo y grupos de edad |
||||||
|
Grupos de Edad |
Reciben |
Dan |
Reciben y Dan |
Solo Reciben |
Solo Dan |
Sin Transferencias |
|
Ambos sexos |
93.0 |
77.9 |
75.5 |
17.5 |
2.4 |
4.6 |
|
60-64 |
92.2 |
88.8 |
86.3 |
5.9 |
2.5 |
5.3 |
|
65-74 |
92.5 |
79.7 |
77.6 |
14.9 |
2.1 |
5.4 |
|
75 y más |
94.5 |
65.6 |
64.0 |
30.5 |
1.6 |
3.9 |
|
Mujeres |
94.0 |
74.9 |
73.0 |
21.0 |
1.9 |
4.1 |
|
60-64 |
92.2 |
87.4 |
83.9 |
8.3 |
3.5 |
4.3 |
|
65-74 |
94.0 |
78.4 |
76.7 |
17.3 |
1.7 |
4.3 |
|
75 y más |
95.3 |
61.1 |
60.2 |
35.1 |
0.9 |
3.8 |
|
Hombres |
91.6 |
82.2 |
79.2 |
12.4 |
3.0 |
5.4 |
|
60-64 |
92.1 |
90.5 |
86.9 |
5.2 |
3.6 |
4.3 |
|
65-74 |
90.4 |
81.4 |
78.7 |
11.7 |
2.7 |
6.9 |
|
75 y más |
93.0 |
74.1 |
71.1 |
21.9 |
3.0 |
4.0 |
|
Cuadro 4.14 Estructura del tamaño de la red de apoyo a los adultos mayores según grupos de edad y sexo |
||||
|
Tamaño de la Red |
Total |
60-64 |
65-74 |
75 y más |
|
Ambos sexos |
|
|
|
|
|
0 |
7.0 |
7.8 |
7.5 |
5.5 |
|
1 |
15.9 |
16.4 |
16.8 |
14.4 |
|
2 |
20.0 |
18.7 |
20.8 |
20.0 |
|
3 |
17.3 |
17.8 |
17.1 |
17.1 |
|
4 |
14.1 |
13.8 |
13.6 |
15.0 |
|
5 y más |
25.7 |
25.5 |
24.1 |
28.0 |
|
Mujeres |
|
|
|
|
|
0 |
6.0 |
7.8 |
6.0 |
4.7 |
|
1 |
14.2 |
13.4 |
14.2 |
14.7 |
|
2 |
19.5 |
18.3 |
19.7 |
20.1 |
|
3 |
18.4 |
18.6 |
19.1 |
17.3 |
|
4 |
14.5 |
16.4 |
12.2 |
15.7 |
|
5 y más |
27.5 |
25.5 |
28.8 |
27.5 |
|
Hombres |
|
|
|
|
|
0 |
8.4 |
7.9 |
9.6 |
7.0 |
|
1 |
18.5 |
20.1 |
20.2 |
13.8 |
|
2 |
20.8 |
19.2 |
22.4 |
19.9 |
|
3 |
15.8 |
16.7 |
14.5 |
16.7 |
|
4 |
13.5 |
10.5 |
15.6 |
13.6 |
|
5 y más |
23.1 |
25.5 |
17.8 |
29.0 |
|
Cuadro 4.15 Estructura del tamaño de la red de apoyo a los adultos mayores según estado conyugal y sexo |
||||
|
Tamaño de la Red |
Soltero |
Casado 0 Unido |
Separado o Divorciado |
Viudo |
|
Ambos sexos |
|
|
|
|
|
0 |
26.4 |
1.8 |
13.1 |
7.0 |
|
1 |
11.1 |
15.2 |
19.0 |
14.9 |
|
2 |
22.1 |
20.0 |
21.0 |
19.1 |
|
3 |
15.9 |
20.0 |
14.7 |
16.1 |
|
4 |
10.3 |
15.6 |
||