Como se conoce la estructura de la población por sexo y edad está determinada por las tendencias demográficas pasadas, las que a su vez influyen en las futuras tendencias demográficas (1).
Los cambios en el número de personas por sexo que alcanzan determinadas edades adquieren una gran importancia debido a las consecuencias demográficas económicas y sociales que este hecho encierra.
La encuesta arrojó para Ciudad de La Habana un total de 363 669 personas de 60 años y más y la estructura por sexo y edad presenta un comportamiento esperado. Con relación a la edad se observa, que la mayor proporción se encuentra en el grupo de 60 a 74 años, alcanzando el mismo un 69.1 por ciento, y por sexo en esas edades, la proporción en las mujeres alcanza un 66 por ciento frente a un 73.6 por ciento en los hombres (cuadro 3.1).
Si el análisis de la población por sexos se hiciera también atendiendo a la edad, se encontraría que la proporción de mujeres es superior en ambos grupos etarios, siendo en el grupo de edad más avanzado (75 y más) significativamente superior; la sobremortalidad masculina, presente desde el inicio de la vida hasta las edades más avanzadas, define este comportamiento (cuadro 3.2).
Edad Mediana e Índice de Feminidad
Se utilizan dos indicadores resúmenes de la estructura por sexo y edad; el Índice de Feminidad y la Edad Mediana respectivamente. La Edad mediana es una medida resumen de la estructura por edades o de la distribución por edades y en el caso de Cuba (La Habana), el indicador para la población en estudio está en los 70 años (cuadro 3.2) y coincide con la edad mediana de Chile (Santiago de Chile), Argentina (Buenos Aires) y Uruguay (Montevideo) [1], pudiendo interpretarse a partir de este valor, que el 50 por ciento de la población en estudio se encuentra por debajo de 70 años y el otro 50 por ciento por encima de esta edad.
El incremento de la edad mediana es visible en todas las poblaciones de la región independientemente del estadío de transición de las mismas lo que insinúa un curso ascendente del envejecimiento, en donde se hace patente la fuerte disminución de la fecundidad (2).
El Índice de feminidad brinda una medida de la representatividad del sexo femenino. En Ciudad de la Habana este índice alcanzó un valor de 144 mujeres por cada 100 hombres para el total de la población estudiada; por edades el comportamiento fue el esperado, a mayor edad existía una mayor presencia del sexo femenino; así, para el grupo etario 60-74 el índice alcanzó un valor de 130 mujeres por cada 100 hombres y para el grupo de 75 y más el valor fue de 185 por cada 100 hombres.
3.2.1 Estado Conyugal Actual
El conocimiento del estado conyugal en los adultos mayores es de vital importancia, dadas las implicaciones que el mismo tiene en la economía de las personas y de la familia, en el estado emocional y en su vida en general.
En la población adulta mayor de Ciudad de La Habana, se encontró una distribución según estado conyugal que favorecía a las personas casadas o unidas, ellas representaron el 40 por ciento, seguidas por las viudas cuya proporción fue de aproximadamente un 33 por ciento. La distribución de la población adulta mayor por estado civil o conyugal mostraba cierta semejanza con la que arrojó la Primera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de 1995 para Ciudad de La Habana, teniendo en cuenta que el estado civil que mostró una mayor proporción resultó ser igualmente el de casados o unidos, sin embargo, la suma de las proporciones de divorciados, separados y viudos sobrepasó a la de los casados o unidos en SABE, lo cual no ocurrió en la Encuesta de Factores de Riesgo, lo que hace pensar que se está produciendo un aumento de estas personas; que puede estar relacionado con un cambio en los patrones de mortalidad, nupcialidad y divorcialidad del país y de la provincia en específico(3).
Este análisis por sexo arroja un comportamiento diferente en el sexo femenino; en el que se constató una mayor proporción de viudas (45 %), las que unidas a las separadas y divorciadas
(29 %) ascendían a un 74 por ciento, una considerable proporción de mujeres sin vínculo conyugal. Esto pudiera estar indicando también una elevada proporción de mujeres “solas” no solo desde el punto de vista de pareja sino también atendiendo a los arreglos familiares ya que una de las consecuencias del envejecimiento es la reducción del tamaño promedio de familia producto del propio descenso de la fecundidad, lo que pudiera redundar en un aumento también de los hogares unipersonales principalmente de mujeres (cuadro 3.3).
En el caso de los hombres a diferencia de las mujeres, se observó una más alta proporción de casados o unidos (64 %) y de divorciados o separados (18 %), comportamiento que se justifica con la sobrevida de las mujeres.
El análisis por edad arrojó que para el total de la población de Ciudad de La Habana, con edades comprendidas entre 60 y 74 años, la más elevada proporción se ubicó en la categoría casados o unidos y en las personas con 75 años y más en los viudos.
Por sexo y grupos de edad se observó que una muy elevada proporción de mujeres de 75 años y más no tenían vínculo conyugal ya que alrededor del 70 por ciento eran viudas y otro 20 por ciento divorciadas o separadas, las que unidas a las solteras sobrepasaban el 90 por ciento. En el grupo de mujeres de 60-74 años la proporción fue relativamente más baja en comparación con las más viejas no obstante en comparación con los hombres de iguales grupos etarios resulta siempre superior, ya que estos en ambos grupos presentaban las mayores proporciones en el estado conyugal casado o unido.
3.2.2 Historia de Uniones
El 97 por ciento de los adultos mayores de Ciudad de La Habana habían estado alguna vez casados o unidos, o lo que es igual, alguna vez había vivido en pareja.
Tanto para el grupo de los más jóvenes como en el de mayor edad se observaron similares comportamientos así como por sexos, siendo de alrededor del 97 por ciento los adultos mayores que alguna vez habían estado casados o unidos (cuadro 3.4).
Es importante aclarar que se consideraron como hijos, no solo a los hijos nacidos vivos que cada adulto mayor declaró, sino también a los hijastros e hijos adoptivos.
El 89 por ciento del total de adultos mayores de Ciudad de La Habana tenían hijos vivos, frente a un 11 por ciento que declaró no tener hijos vivos (cuadro 3.5).
Alrededor del 92 por ciento de las personas con 60-74 años, declararon tener hijos vivos y los más ancianos tenerlos en un 84 por ciento aproximadamente. La apertura por sexos indicó que una mayor proporción de hombres (92%) que de mujeres (88%) tenían hijos vivos; fundamentalmente el grupo de hombres entre 60-74 años (los que declararon en casi un 94% tener hijos vivos) y en menor proporción las mujeres de 75 años y más (82.6%), lo que debía estar estrechamente relacionado con los niveles de mortalidad infantil y juvenil de los años en que ellas tuvieron sus hijos, debiendo tomarse en consideración que sus congéneres del grupo 60-74 años tuvieron sus hijos más tarde y fueron favorecidas por un descenso en los niveles de esta variable.
En el caso de los hombres más viejos (75 y más), presentaban una proporción superior de hijos vivos que las mujeres de igual edad, valores que deben estar determinados por un comportamiento diferencial de la edad al nacimiento de los hijos.
Con el aumento de la esperanza de vida de la población, aumentan también las probabilidades de que cada vez sea mayor el número de adultos mayores que tiene sus padres vivos o al menos uno de los dos, este estudio arrojó que en Ciudad de La Habana aproximadamente el 3 por ciento de los ancianos, tenía el padre vivo y alrededor de un 9 por ciento tiene la madre viva, este resultado se justifica también con la existencia de una sobremortalidad masculina a lo largo de toda la vida, lo que explica el hecho de que un por ciento considerablemente superior de ancianos tenga la madre viva y no el padre (cuadros 3.6 y 3.7) .
Aproximadamente el 2.6 por ciento de las mujeres tenían el padre vivo, frente a un 3.1 de los hombres, en cambio, el 7.7 por ciento de las mujeres y el 11.0 por ciento de los hombres tenían la madre viva.
Como se puede observar se obtuvieron mayores proporciones de adultos mayores con la madre viva que con el padre vivo, lo cual es válido para el total y para cada uno de los sexos, correspondiéndose perfectamente con el hecho de que las mujeres sobreviven a los hombres. Por otra parte, existía una mayor proporción de hombres con el padre y la madre viva que de mujeres, en lo que podría influir el hecho de que una mayor proporción de ellos tenga por debajo de 75 años y por lo tanto sus padres sean más jóvenes y consecuentemente las probabilidades de que tengan sus padres vivos sean superiores. Igual explicación pudiera darse al hecho de que los hombres del grupo de 60-74 años fueron los que mayores proporciones mostraban con el padre y la madre viva (4.1 y 14.3 % respectivamente).
La población de 60 años y más de Ciudad de La Habana según nivel educacional, registró las más altas proporciones en los niveles de primaria (50.7%) y enseñanza media (38.5%), el grupo de menor peso resulta el de las personas sin escolaridad con un 4.6 por ciento, (cuadro 3.8).
Por grupos de edades se observó que las personas más instruidas fueron aquellas de menor edad, es decir, que las personas del grupo de edad 60-74 años presentaban mayores proporciones en los niveles más altos que aquellas de 75 y más años; así se obtuvo que las personas de 60 a 74 años que tenían nivel medio y universitario, ascendían a un 51.3 por ciento, lo que representaba algo más de la mitad de los adultos mayores comprendidos en estas edades. En cambio los más ancianos, presentaban la más alta proporción en el nivel primario (63.3 %), lo que de conjunto al grupo de personas sin escolaridad alcanzaban alrededor de un 70 por ciento.
Los resultados obtenidos en la I Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (1995), para Ciudad de La Habana mostraron un comportamiento similar a esta encuesta en su distribución por sexos, pero las proporciones de personas con nivel de instrucción hasta primaria, resultaron superiores tanto para el total como para hombres y mujeres, lo que sugiere una tendencia respecto al nivel educacional de las personas de edad, y es que a medida que transcurra el tiempo, las personas que integren el grupo de los senescentes tendrán un mayor nivel de instrucción teniendo en cuenta que las cohortes que van ingresando a este grupo han tenido mayores y mejores oportunidades de estudio y por tanto presentaban mayor nivel de instrucción (3).
Por sexos se constató que los hombres eran más instruidos, la más alta proporción de mujeres se encontró en el nivel primario (56.0 %), a diferencia de los hombres cuya más elevada proporción se encontró en el nivel medio (casi un 46.0 %). Además se declaró una más elevada proporción de mujeres sin escolaridad (5 %) y una mayor proporción de hombres universitarios (aproximadamente 7%). Tanto en hombres como en mujeres el nivel de instrucción fue inversamente proporcional a la edad, encontrándose que en la medida que avanzaba la edad, menor nivel de instrucción presentaban las personas.
El 56 por ciento de la población de adultos mayores de Ciudad de La Habana declaró pertenecer a alguna religión. La religión predominante fue la católica (41 %) y en segundo lugar los cultos sincréticos, seguida de la religión protestante y otras, lo que está en correspondencia con el hecho de que los dos troncos etnoculturales más importantes lo constituyen lo hispano y lo africano, (cuadro 3.9).
Por grupos de edad se encontró que a mayor edad, mayor religiosidad. Los ancianos de 75 años y más presentaban un por ciento considerablemente superior de religiosos (68.6 %) que el grupo de los más jóvenes (50.7%); por otra parte, entre las mujeres se evidenciaba una mayor religiosidad que entre los hombres, las que en un 70 por ciento tenían alguna creencia religiosa, en comparación con los hombres que solo alcanzaban un 36.6 por ciento.
Tanto en las mujeres como en los hombres, existía una mayor religiosidad en la medida que aumentó la edad, el grupo etario que presentó una más elevada proporción de personas religiosas fue el de las mujeres de 75 y más, las que en un 80 por ciento declararon pertenencia a alguna religión y fueron predominantemente católicas (62.3%).
El aumento de la esperanza de vida constituye un importante determinante en la extensión de la vida laboral de muchas personas; sin embargo, intervienen otros factores, tales como el estado de salud y la calidad de vida de los adultos mayores, de hecho en muchos países con procesos de envejecimiento mucho más avanzados que los de la región, han variado los límites de edad laboral, extendiéndose la misma hasta los 60 años en las mujeres y los 65 en los hombres, no obstante esto y sin que medien leyes al respecto, muchos adultos mayores al arribar a la edad de la jubilación en Cuba (55 las mujeres y 60 los hombres) deciden continuar activos, no solo por razones económicas, sino porque se encuentran aptos física y mentalmente para continuar desempeñando su trabajo en algunos casos u otras actividades, en la actualidad también se esta dando con alguna frecuencia el hecho de que al llegar a la edad, las personas se jubilan y se incorporan a trabajar en otro lugar, para recibir su jubilación además de la remuneración por el nuevo contrato. Hecho que se observa en los resultados de esta investigación.
3.7.1 Condición de Actividad
En el caso de Ciudad de La Habana, ante la pregunta sobre la actividad que “realizó la semana pasada” se encontró que el 18.2 por ciento de los adultos mayores trabajaba, donde se incluyó no solo a aquellos que formaban parte del mercado laboral sino también a aquellos que lo hacían en un medio familiar (mercado laboral familiar) o en el mercado laboral informal. Los adultos mayores que trabajaban se encontraban en su mayoría entre los más jóvenes, donde la cuarta parte se declaró en esta categoría; por sexos predominaban los hombres, los que alcanzaban un 41.4 por ciento entre los más jóvenes frente a un 11.0 por ciento en el caso de las mujeres coetáneas. Por otra parte en quehaceres del hogar y en incapacitados o no trabajaron en esa semana, el porcentaje fue para ambas categorías de alrededor del 5 por ciento.
Los que nunca trabajaron fueron casi el 15 por ciento, alcanzando una proporción en las mujeres de un 25 por ciento, o lo que es igual, una de cada cuatro mujeres nunca trabajó observándose que en las de más edad, la proporción fue superior (39.0 %) a la alcanzada por las más jóvenes en las que la proporción solo alcanzó un 17.0 por ciento, (cuadro 3.10).
Se constató además, que en la población en estudio según condición de actividad, la mayor proporción de adultos mayores pertenecía a la categoría de jubilados o pensionados, alcanzando un 55.7 por ciento, los que se declararon en esta condición en la semana anterior a la encuesta, (cuadro 3.10).
Aunque predominaban los hombres con ingresos por jubilación o pensión con un porcentaje mayor de 80, se puede resaltar el hecho de que las mujeres alcanzaban el 72 por ciento, lo que pone de relieve la efectividad de las medidas tomadas para la incorporación de la mujer al trabajo y los programas para garantizar pleno empleo así como las leyes de seguridad social que protegen a todos los trabajadores en Cuba, posibilitando también que al quedar viudas reciban una pensión del cónyuge aquellas mujeres que nunca trabajaron, (cuadro 3.11).
3.7.2 Empleo en el momento de la Encuesta
En las preguntas referidas al empleo en el momento de la encuesta, realizadas a las personas que alguna vez trabajaron, se declararon como trabajando en el momento de la encuesta el 21 por ciento de los adultos mayores, de lo que se deduce que una parte de ellos en la pregunta anterior sobre categoría ocupacional se clasificó como jubilado o en otra categoría. Se presentó un diferencial por sexo siendo en las mujeres el porcentaje mucho menor (10%) que en los hombres (36%), debiendo tenerse presente que la edad de jubilación de la mujer es a los 55 años, y la investigación se realizó a las personas de 60 años y más luego para las mujeres estaba sobrepasada la edad en 5 años, mientras que para los hombres esa es su edad de jubilación. Como era de esperar predominaron con algo más de la cuarta parte los más jóvenes y menos de la décima parte de los más viejos, (cuadro 3.12).
Partiendo del hecho que en Cuba no existe una estratificación socioeconómica por territorios, se trabajó en el diseño y construcción de un índice de clasificación de la población en niveles socioeconómicos, que posibilitó clasificar los hogares con adultos mayores a partir de indicadores propios de la investigación.
Para lograr este propósito, en el caso de Cuba, se incluyó en el cuestionario individual “Persona Seleccionada de 60 años o más” dos secciones especiales con un conjunto de Indicadores que de manera viable y objetiva complementaran los indicadores de la encuesta para facilitar la construcción de dicho Índice Sintético, (ver Anexo General).
La población de 60 años y más de Ciudad de La Habana según este Índice Socioeconómico, clasificó en su más alta proporción con nivel Medio (59.0 por ciento), mientras que los extremos mostraban las proporciones menores, 12.4 por ciento para el nivel bajo y 28.6 por ciento para el nivel alto, (cuadro 3.13).
Por sexo se constató que tanto los hombres como las mujeres tenían un comportamiento similar. En el nivel alto el por ciento de los hombres (30.2 %) fue ligeramente superior al de las mujeres (27.4 %), mientras que en el nivel bajo ocurrió lo contrario. En las estimaciones puntuales de esta investigación se pudo observar que existía una ligera diferencia por sexo en el nivel Bajo (11.6 % para los hombres vs 13.0 % para las mujeres) aunque no es posible afirmar que las ancianas fueron más propensas a estar en el nivel bajo que los ancianos, debido a que la diferencia no es estadísticamente significativa, (cuadro 3.14).
Por grupos de edades se observó que el nivel alto del Índice Socioeconómico se mantuvo de forma similar al pasar del grupo de edad más joven (60-74, con 28.2%) al menos joven (75 y más, con 29.5%), mientras el nivel medio se redujo en un 4 por ciento y el bajo aumentó en un 2.7 por ciento, lo que parece indicar que hubo un aumento de la cantidad de personas en el nivel bajo y una disminución en el medio a medida que aumentaba la edad. En las estimaciones puntuales de la investigación, se pudo observar en el nivel bajo un mayor por ciento en el grupo de edad de 75 y más (14.3) que en el grupo de edad de 60 a 74 años (11.6), aunque tampoco debe afirmarse que las personas más ancianas son más propensas a estar en el nivel bajo que las menos ancianas debido a que la diferencia no era estadísticamente significativa, (Cuadro 3.15).
A los efectos de caracterizar las viviendas en que residen los adultos mayores, se empleó el Índice de vivienda, que es uno de los índices que integra el Índice de Situación Socioeconómica, el cual permite evaluar la vivienda de forma integral en niveles también clasificados como alto, medio o bajo, a partir de 16 preguntas del cuestionario. Se seleccionaron además algunos indicadores que por su importancia deben ser observados de forma independiente con el cruce por sexo y grupos de edad.
3.9.1 Índice de vivienda
Casi las cuatro quintas partes de las viviendas de los adultos mayores clasificaron como regular, sin diferencias significativas por sexo o por grupos de edades. Le siguieron en orden de importancia las buenas (11%) y por último las malas (9%). Por sexo se apreció que fue ligeramente superior el porcentaje de viviendas con índice de buenas entre las mujeres, (cuadro 3.16).
Entre los restantes indicadores seleccionados se encuentran: el índice de hacinamiento, situación de la vivienda, si esta electrificada, si posee agua entubada y drenaje, si posee local independiente para cocinar y el tipo de combustible, si posee baño adentro y si este tiene conexión de agua y la tenencia de equipos electrodomésticos.
A partir del perfil que se presenta en el gráfico No. 3.1 con las alternativas más sobresalientes de cada indicador seleccionado y de algunos equipos electrodomésticos que se consideraron como los más importantes para los adultos mayores, se realizó un primer análisis de forma integrada y por sexo y edad.
Se pudo verificar que en las alternativas que tienen la mayor frecuencia de los indicadores seleccionados no se apreciaron diferencias significativas por sexo y edad, por lo que solo se citan los elementos más notables de cada indicador.
Gráfico 3.1

3.9.2 Situación de la vivienda
La forma de tenencia de la vivienda de los adultos mayores es de propietarios con la vivienda pagada en el 71 por ciento, con mayor proporción en los hombres y tanto en hombres como en mujeres en los de mayor edad.
Como propietarios que aun estaban pagando el préstamo al banco se encontraron casi un 20 por ciento y predominando las mujeres y los hombres más jóvenes, (cuadro 3.17).
Con usufructo gratuito de su vivienda se encontraron más de un 8 por ciento de los adultos mayores, estas son habitaciones que al triunfo de la revolución en el año 1959 se poseían por el pago de un alquiler y fueron entregadas para su uso a las personas que la vivían sin continuar el pago de alquiler. Las viviendas en alquiler o en otra situación (como medio básico del centro de trabajo) tuvieron una proporción insignificante.
3.9.3 Hacinamiento
En los análisis realizados la quinta parte de los adultos mayores vivían en condiciones de hacinamiento, o sea, más de dos personas por pieza utilizada para dormir, predominando con estas condiciones los hombres y los adultos mayores más jóvenes en ambos sexos. Con dos personas por habitación utilizada como dormitorio se encontraron casi la cuarta parte de los hogares de los adultos mayores, predominando en general los más viejos y los hombres, (cuadro 3.18).
3.9.4 Disponibilidad de luz eléctrica, agua entubada, drenaje, local para cocinar, baño dentro de la casa y conexión de agua en el baño.
Estas facilidades con que cuentan las viviendas están muy generalizadas en la capital con proporciones del 99.9; 96.8; 98.3; 93.8; 95.8 y 94.7 por ciento respectivamente, con similitudes por sexo y grupos de edad.[3]
3.9.5 Combustible para cocinar
El combustible para cocinar marca diferencias entre las condiciones de las comodidades de la vivienda en el año 2000 cuando se realizó la encuesta, con más de un 26 por ciento de adultos mayores cocinando con Kerosén (Luz brillante), con similares proporciones por sexo y grupos de edad. A partir de la ampliación de la producción de gas natural se ha ido ampliando la red de distribución del gas por tubería en la capital del país, por lo que hoy en día ya muchos de estos hogares han sido beneficiados con el servicio de gas, (cuadro 3.19).
3.9.6 Equipos electrodomésticos
Los equipos electrodomésticos se ubican por orden de importancia en cuanto a la frecuencia de tenencia de los mismos, se observa que los equipos más importantes por nuestro clima, cultura y recursos económicos son refrigerador, ventilador y televisor los que se encuentran en más del 90 por ciento de los hogares, (cuadro 3.20).
Otros equipos necesarios en los hogares de los adultos mayores como la lavadora solo se encontraba en el 58 por ciento, y el teléfono solo se declaró en algo menos de la cuarta parte de los mismos.
Por sexo no se apreciaron diferencias significativas, pero si se obtuvieron algunos diferenciales por grupos de edad, como en la tenencia de lavadoras a favor de los más jóvenes y de teléfonos a favor de los más viejos.
1- Marín, Clara M. Envejecimiento de la Población y sus repercusiones en el sector de la Salud en Cuba. En Alfonso Fraga Juan, C. (compilador) Cuba. Oficina Nacional de Estadísticas. El Envejecimiento Poblacional en Cuba: Apuntes para su estudio. La Habana, 1997.
2- Villa, M. y Rivadeneira L. El proceso de Envejecimiento de La población de América Latina y el Caribe: Una Expresión de la Transición Demográfica. Encuentro Latinoamericano y caribeño sobre las Personas de Edad, Santiago de Chile, 1999.
3- INHEM-ONE. Cuba, Encuesta Nacional de Factores de Riesgo y Actividades Preventivas de Enfermedades no Trasmisibles, 1995.
4- Arcia N. Salud y Participación en la Fuerza Laboral de los Adultos mayores en Ciudades seleccionadas de Latinoamérica y el Caribe. Dic. 2003. (inédito)
5- Del Popolo F. 2001. “Características Sociodemográficas y socioeconómicas de las personas de edad en América Latina”, en Series de Población y Desarrollo. CEPAL-CELADE., Santiago de Chile.
6- León Díaz y E.M, Pantelides E. “Notas de la Presentación: Indicadores de la Actividad Laboral”. Como analizar los datos de SABE para mantener la comparabilidad con otras estadísticas” Presentación en la Conferencia de SABE en Madison-Wisconsin. Abril 2001.
7- Villa M.1996. “La Población y las Dimensiones de la Transformación Productiva con Equidad”, Colección Debates, Centro de Estudios Avanzados, Universidad Nacional de Córdoba, Argentina.
8- Viveros M.A. 2001.“Envejecimiento y Vejez en América Latina y el Caribe: Políticas Públicas y las Acciones de la sociedad” en series de Población y Desarrollo. CEPAL-CELADE, Santiago de Chile.
9- Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana: Hacia un Desarrollo Sostenible. Gilberto Javier Cabrera y Montserrat Hurtado (compiladores).
|
Cuadro 3.1 Por ciento de población de 60 años y más de Ciudad de La Habana por sexo según grupos de edad |
||||||
|
SEXO |
Total |
60-64 |
65-69 |
70-74 |
75-79 |
80 y más |
|
Ambos sexos |
100.0 |
27.9 |
21.9 |
19,3 |
13.7 |
17.2 |
|
Mujeres |
100.0 |
26.2 |
21.0 |
18,8 |
14.7 |
19.2 |
|
Hombres |
100.0 |
30.4 |
23.2 |
20.0 |
12.2 |
14.3 |
|
Cuadro 3.2 Por ciento de población de 60 años y más de Ciudad de La Habana por grupos de edad según sexo. Índice de feminidad y edad mediana |
|||||
|
Grupos de edad |
Mujeres |
Hombres |
Ambos sexos |
Índice de Feminidad |
Edad Mediana |
|
60-74 |
56.5 |
43.5 |
100.0 |
129.6 |
|
|
75 y más |
64.9 |
35.5 |
100.0 |
185.3 |
|
|
Total |
59.1 |
40.9 |
100.0 |
144.3 |
70.0 |
|
Cuadro 3.3 Por ciento de población de 60 años y más por edad y sexo según estado conyugal actual |
||||||
|
Edad/Sexos |
Solteros |
Casados o Unidos |
Divorcia- do o Separado |
Viudos |
No Sabe No Responde |
Total |
|
Ambos Sexos |
3.0 |
40.0 |
24.3 |
32.5 |
0.2 |
100.0 |
|
60-74 |
3.0 |
47.3 |
26.4 |
23.2 |
0.1 |
100.0 |
|
75 y más |
3.2 |
23.7 |
19.5 |
53.5 |
0.1 |
100.0 |
|
Mujeres |
3.2 |
23.0 |
28.9 |
44.7 |
0.1 |
100.0 |
|
60-74 |
3.2 |
30.9 |
33.5 |
32.3 |
0.1 |
100.0 |
|
75 y más |
3.1 |
7.8 |
20.1 |
68.9 |
0.2 |
100.0 |
|
Hombres |
2.9 |
64.4 |
17.6 |
15.0 |
0.1 |
100.0 |
|
60-74 |
2.7 |
68.5 |
17.2 |
11.3 |
0.2 |
100.0 |
|
75 y más |
3.5 |
53.0 |
18.4 |
25.0 |
0.0 |
100.0 |
|
Cuadro 3.4 Por ciento de población de 60 años y más alguna vez casadas o unidas según grupos de edades y sexos |
|||||||||
|
alguna vez casado o unido |
Grupos de Edades |
sexos |
total |
||||||
|
60-74 |
75 y más |
Mujeres |
60-74 |
75 y más |
Hombres |
60-74 |
75 y más |
||
|
Si |
97.0 |
96.8 |
96.8 |
96.8 |
97.0 |
97.1 |
97.3 |
96.5 |
97.0 |
|
No |
3.0 |
3.2 |
3.2 |
3.2 |
3.1 |
2.9 |
2.7 |
3.5 |
3.0 |
|
Total |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
|
Cuadro 3.5 Por ciento de población de 60 años y más con y sin hijos vivos según grupos de edades y sexos |
|||||||||
|
Sobrevi-vencia de los hijos |
Grupos de Edades |
sexos |
total |
||||||
|
60-74 |
75 y más |
Mujeres |
60-74 |
75 y más |
Hombres |
60-74 |
75 y más |
||
|
No tiene |
8.2 |
15.8 |
12.5 |
9.9 |
17.4 |
7.7 |
6.2 |
12.7 |
10.5 |
|
Tiene |
91.7 |
84.2 |
87.5 |
90.1 |
82.6 |
92.0 |
93.8 |
87.3 |
89.4 |
|
No resp. |
0.1 |
0.0 |
0.0 |
0.0 |
0.0 |
0.3 |
0.0 |
0.0 |
0.1 |
|
Total |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
|
Cuadro 3.6 Por ciento de población de 60 años y más con y sin padre según grupos de edades y sexos |
|||||||||
|
sobrevi- vencia del padre |
Grupos de Edades |
sexos |
total |
||||||
|
60-74 |
75 y más |
Mujeres |
60-74 |
75 y más |
Hombres |
60-74 |
75 y más |
||
|
No tiene |
95.3 |
100.0 |
97.0 |
95.5 |
100.0 |
96.4 |
95.1 |
100.0 |
96.8 |
|
Tiene |
4.0 |
0.0 |
2.6 |
3.9 |
0.0 |
3.1 |
4.1 |
0.0 |
2.8 |
|
No sabe |
0.7 |
0.0 |
0.4 |
0.6 |
0.0 |
0.5 |
0.8 |
0.0 |
0.4 |
|
Total |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
|
Cuadro 3.7 Por ciento de población de 60 años y más con y sin madre según grupos de edades y sexos |
|||||||||
|
sobrevi- vencia de la madre |
Grupos de Edades |
sexos |
total |
||||||
|
60-74 |
75 y más |
Muje-res |
60-74 |
75 y más |
Hom-bres |
60-74 |
75 y más |
||
|
No tiene |
87.3 |
98.9 |
92.3 |
88.6 |
99.4 |
89.0 |
85.7 |
98.1 |
90.9 |
|
Tiene |
12.7 |
1.1 |
7.7 |
11.4 |
0.6 |
11.0 |
14.3 |
1.9 |
9.1 |
|
Total |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
|
Cuadro 3.8 Por ciento de población de 60 años y más por edad y sexo según nivel educacional[4] |
|||||||
|
edad/sexos |
sin escolaridad |
prima ria |
nivel Medio |
universitario |
no sabe |
no responde |
total |
|
Ambos sexos |
4.6 |
50.7 |
38.5 |
5.7 |
0.4 |
0.1 |
100.0 |
|
60-74 |
3.5 |
45.1 |
44.6 |
6.7 |
0.1 |
0.0 |
100.0 |
|
75 y más |
7.2 |
63.3 |
25.0 |
3.4 |
1.0 |
0.1 |
100.0 |
|
Mujeres |
5.0 |
56.0 |
33.5 |
4.9 |
0.6 |
0.1 |
100.0 |
|
60-74 |
3.8 |
50.2 |
39.5 |
6.3 |
0.2 |
0.0 |
100.0 |
|
75 y más |
7.2 |
67.2 |
22.0 |
2.0 |
1.4 |
0.3 |
100.0 |
|
Hombres |
4.2 |
43.1 |
45.8 |
6.9 |
0.1 |
0.0 |
100.0 |
|
60-74 |
3.1 |
38.5 |
51.3 |
7.2 |
0.0 |
0.0 |
100.0 |
|
75 y más |
7.1 |
56.0 |
30.5 |
6.1 |
0.3 |
0.0 |
100.0 |
|
Cuadro 3.9 Por ciento de población de 60 años y más según pertenencia a una religión por edad y sexo |
|||||||
|
edad/sexos |
católica |
protes tante |
Cultos Sincréti cos |
Otras |
Alguna |
ninguna |
Total |
|
Ambos sexos |
40.9 |
4.3 |
7.4 |
3.6 |
56.2 |
43.8 |
100.0 |
|
60-74 |
35.6 |
4.3 |
7.4 |
3.4 |
50.7 |
49.3 |
100.0 |
|
75 y más |
52.8 |
4.3 |
7.6 |
3.9 |
68.6 |
31.4 |
100.0 |
|
Mujeres |
51.3 |
5.7 |
8.7 |
4.2 |
69.9 |
30.1 |
100.0 |
|
60-74 |
45.6 |
5.6 |
8.8 |
4.4 |
64.4 |
35.6 |
100.0 |
|
75 y más |
62.3 |
5.8 |
8.5 |
3.9 |
77.6 |
19.5 |
100.0 |
|
Hombres |
26.0 |
2.3 |
5.6 |
2.7 |
36.6 |
63.4 |
100.0 |
|
60-74 |
22.7 |
2.6 |
5.6 |
2.1 |
33.0 |
67.0 |
100.0 |
|
75 y más |
35.3 |
1.5 |
5.7 |
4.0 |
46.6 |
53.5 |
100.0 |
|
Cuadro 3.10 Por ciento de población de 60 años y más de Ciudad de la Habana por grupos de edad y sexo según situación económica la semana anterior a la Encuesta |
||||||||||
|
condición de actividad |
grupos de Edades |
Sexos |
total |
|||||||
|
60-74 |
75 y más |
muje res |
60-74 |
75 y más |
hom bres |
60-74 |
75 y más |
|||
|
Trabajaban |
24.2 |
4.7 |
7.6 |
11.0 |
1.0 |
33.6 |
41.4 |
11.7 |
18.2 |
|
|
Trabajaban Mercado laboral familiar |
0.7 |
0.8 |
0.4 |
0.5 |
0.0 |
1.3 |
1.0 |
2.2 |
0.7 |
|
|
Trabajaban Mercado laboral informal |
1.0 |
0.2 |
0.9 |
1.2 |
0.3 |
0.5 |
0.6 |
0.0 |
0.7 |
|
|
Quehaceres del hogar |
5.1 |
5.2 |
8.7 |
9.0 |
8.1 |
0.0 |
0.0 |
0.0 |
5.1 |
|
|
Jubilados o pensionado |
55.1 |
56.9 |
51.1 |
55.0 |
43.2 |
62.3 |
55.3 |
81.9 |
55.7 |
|
|
Incapacitado o no trabajaba |
4.3 |
6.7 |
6.9 |
6.2 |
8.3 |
2.3 |
1.7 |
3.9 |
5.0 |
|
|
Nunca Trabajó |
9.6 |
25.5 |
24.5 |
17.1 |
39.0 |
0.1 |
0.0 |
0.3 |
14.5 |
|
|
Total |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
|
|
Cuadro 3.11 Por ciento de población de 60 años y más de Ciudad de La Habana por grupos de edad y sexo según si reciben ingresos por pensión o jubilación |
|||||||||
|
reciben ingresos por jubilación o pensión |
grupos de edades |
sexos |
total |
||||||
|
60-74 |
75 y más |
muje res |
60-74 |
75 y más |
hom bres |
60-74 |
75 y más |
||
|
Reciben |
74.0 |
81.3 |
72.4 |
71.8 |
73.5 |
81.8 |
76.8 |
95.7 |
76.3 |
|
No Reciben |
26.0 |
18.7 |
27.6 |
28.2 |
26.5 |
18.2 |
23.2 |
4.3 |
23.7 |
|
Total |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
|
Cuadro 3.12 Por ciento de población de 60 años y más de Ciudad de La Habana por grupos de edad y sexo según si trabajaban o no en el momento de la encuesta |
||||||||||
|
Empleo Actual |
Grupos de Edades |
Sexos |
Total |
|||||||
|
60-74 |
75 y más |
Mujeres |
60-74 |
75y más |
Hombres |
60-74 |
75 y más |
|||
|
Trabajan |
26.9 |
6.6 |
9.9 |
14.3 |
1.4 |
36.1 |
43.2 |
16.1 |
20.6 |
|
|
No Trabajan |
73.1 |
93.4 |
90.1 |
85.7 |
98.6 |
63.9 |
56.8 |
83.9 |
79.4 |
|
|
Total |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
|
|
Cuadro 3.13 Población estimada de 60 años y más en Ciudad de La Habana según el índice socioeconómico |
||||||
|
ISE |
Estimación |
% |
Tamaño de Muestra |
CV (%) |
LÍMITE INFERIOR (95%) |
LÍMITE SUPERIOR (95%) |
|
Bajo |
45147 |
12.4 |
231 |
7.7 |
38333 |
51961 |
|
Medio |
214531 |
59.0 |
1107 |
3.1 |
201496 |
227566 |
|
Alto |
103991 |
28.6 |
567 |
5.0 |
93800 |
114182 |
|
Total |
363669 |
100.0 |
1905 |
3.6 |
337723 |
389615 |
|
Cuadro 3.14 Por ciento de población de 60 años y más por sexo según niveles del índice socioeconómico |
||||
|
sexo |
bajo |
medio |
alto |
total |
|
Hombres |
11.6 |
58.2 |
30.2 |
100.0 |
|
Mujeres |
13.0 |
59.6 |
27.4 |
100.0 |
|
Total |
12.4 |
59.0 |
28.6 |
100.0 |
|
Cuadro 3.15 Por ciento de población de 60 años y más en Ciudad de La Habana según el índice socioeconómico por edad |
||||
|
Edad |
Bajo |
Medio |
Alto |
Total |
|
60-74 |
11.6 |
60.2 |
28.2 |
100.0 |
|
75 y más |
14.3 |
56.2 |
29.5 |
100.0 |
|
Total |
12.4 |
59.0 |
28.6 |
100.0 |
|
Cuadro 3.16 Por ciento de la población según el índice de viviendas por sexo y grupos de edad |
|||||
|
Índice de Vivienda |
Sexo |
grupos de edad |
|||
|
Mujeres |
Hombres |
60-74 |
75 y más |
Total |
|
|
Mala |
8.3 |
10.4 |
9.2 |
9.0 |
9.1 |
|
Regular |
79.5 |
79.1 |
79.2 |
79.6 |
79.4 |
|
Buena |
12.2 |
10.5 |
11.6 |
11.3 |
11.5 |
|
Cuadro 3.17 Por ciento de la población según situación de la vivienda por sexo y grupos de edad |
|||||
|
Situación de la vivienda |
Sexo |
grupos de edad |
|||
|
Mujeres |
Hombres |
60-74 |
75 y más |
Total |
|
|
Casa Propia (ya pagada) |
69.3 |
73.3 |
69.2 |
74.9 |
70.9 |
|
Casa Propia (La está pagando) |
20.8 |
16.7 |
20.9 |
15.3 |
19.1 |
|
Usufructo gratuito |
8.4 |
9.1 |
8.9 |
8.1 |
8.7 |
|
Alquilada |
0.1 |
0.5 |
0.2 |
0.4 |
0.2 |
|
Otra Situación |
1.4 |
0.5 |
0.9 |
1.3 |
1.0 |
|
Cuadro 3.18 Por ciento de población de 60 años y más según el índice de hacinamiento por sexo y grupos de edad |
|||||
|
Índice de hacinamiento |
Sexo |
grupos de edad |
|||
|
Mujeres |
Hombres |
60-74 |
75 y más |
Total |
|
|
Malo (> 2) |
21.6 |
25.3 |
24.5 |
20.0 |
23.1 |
|
Regular (= 2) |
23.1 |
25.4 |
23.5 |
25.4 |
24.1 |
|
Bueno (< 2) |
55.3 |
49.3 |
52.0 |
54.6 |
52.8 |
|
Cuadro 3.19 Por ciento de población de 60 años y más según combustible que utiliza para cocinar por sexo y grupos de edad |
|||||
|
Combustible |
sexo |
grupos de edad |
|||
|
Mujeres |
Hombres |
60-74 |
75 y más |
Total |
|
|
Gas Natural por tubería |
39.4 |
34.3 |
35.6 |
41.2 |
37.3 |
|
Gas de Botellón |
33.1 |
36.3 |
35.2 |
32.6 |
34.4 |
|
Sub total Gas |
72.4 |
70.6 |
70.8 |
73.8 |
71.7 |
|
Electricidad |
1.3 |
1.6 |
1.5 |
1.2 |
1.4 |
|
Keroseno (Luz brillante) |
26.3 |
27.5 |
27.5 |
25.0 |
26.8 |
|
Otro |
0.0 |
0.3 |
0.2 |
0.0 |
0.1 |
|
Cuadro 3.20 Por ciento de población de 60 años y más según tenencia de equipos seleccionados en la vivienda por sexo y grupos de edad |
||||||
|
equipos |
sexo |
grupos de edad |
||||
|
Mujeres |
Hombres |
60-74 |
75 y más |
Total |
||
|
Refrigerador |
93.5 |
93.6 |
93.1 |
94.5 |
93.5 |
|
|
Ventilador |
92.8 |
92.8 |
93.5 |
91.4 |
92.8 |
|
|
Televisor |
90.5 |
90.6 |
91.3 |
88.9 |
90.5 |
|
|
Radio, equipo de música |
82.7 |
83.3 |
82.3 |
84.4 |
83.0 |
|
|
Lavadora |
58.0 |
57.5 |
60.4 |
52.1 |
57.8 |
|
|
Teléfono |
24.7 |
23.3 |
21.0 |
31.2 |
24.2 |
|
|
Video |
14.6 |
13.8 |
14.9 |
12.9 |
14.3 |
|
|
Calentador de Agua |
8.4 |
9.1 |
7.9 |
10.4 |
8.7 |
|
|
Aire acondicionado |
6.1 |
6.4 |
5.7 |
7.5 |
6.3 |
|
|
Horno Microonda |
2.1 |
2.1 |
2.3 |
1.6 |
2.1 |
|
|
Ningún Equipo |
1.0 |
2.0 |
1.4 |
1.4 |
1.4 |
|
[1] Cálculos estimados a partir de las bases de datos de la encuesta SABE.
[2] Las proporciones de personas de 60 años y más por nivel educacional (primaria, nivel medio y universitario) comprenden a las personas con nivel concluido y sin concluir.
[3] Cálculos obtenidos del procesamiento de la propia base de datos de la encuesta.
[4] Las proporciones de personas de 60 años y más por nivel educacional (primaria, nivel medio y universitario) comprenden a las personas con nivel concluido y sin concluir.